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«Oración y recogimiento» - Gustave Thibon (1903-2001)

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«Todo conspira hoy a separarnos de nosotros mismos: sería desastroso que, so pretexto de “estar a la moda” y de “seguir el movimiento”, nos uniéramos, hasta en nuestras relaciones con Dios, a esa vana agitación del siglo». Acabo de asistir a una misa «nuevo estilo» ( new look , como dicen nuestros vecinos del otro lado del canal de la Mancha): de un extremo al otro del oficio, éste no ha sido más que diálogo, invocaciones, cánticos chillones y salgo con la cabeza hecha polvo por todo ese ruido y sin haber encontrado la posibilidad de rezar. Confieso mi decepción a un joven amigo, que me contesta que soy un «retrasado», un «inadaptado», y que la oración es un acto comunitario que no exige ni soledad ni silencio. Incluso añade que la oración solitaria y muda es signo de un egoísta replegarse en sí mismo. Confieso que el argumento no me convence. ¿Qué es rezar? Es dirigir la atención hacia Dios con amor. Ahora bien, la atención y el amor son actos eminentemente interiores y personales q...

«El arte de envejecer» - Gustave Thibon (1903-2001)

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«...Al cerrarse el porvenir se abre la eternidad; la rueda de los días, al mismo tiempo que desgasta el cuerpo, debe agudizar el alma...» La escena que voy a contar se sitúa en 1943. Era la época en que las restricciones alcanzaban su plenitud, o mejor, su vacío. Se había organizado en mi pueblo una verbena en la que se vendían, a beneficio de los prisioneros, dulces que no se encontraban desde hacía bastante tiempo y, en especial, maravillosos buñuelos de crema fabricados por los campesinos del lugar. Hacia el final del día llegó un viejo que se había arrastrado penosamente desde el pueblo vecino para gozar de esta insólita ganga. No hubo suerte: se acababan de vender los últimos buñuelos de crema. Y el pobre viejo, terriblemente decepcionado, se puso a llorar como un niño. También yo tuve ganas de llorar, pues esta escena me hizo apreciar a lo vivo toda la miseria del hombre que no ha sabido envejecer. Y pensé en las amargas palabras de Sainte-Beuve: «No se madura; se endurece un...

«Lo sobrenatural y lo antinatural» - Gustave Thibon (1903-2001)

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        Los hombres de mi generación se acuerdan del clima de angelismo y puritanismo que reinaba a principios de siglo en los medios católicos. Se olfateaba no sé qué mal olor de pecado en todo lo referente a las cosas carnales y materiales y parecía que el medio más seguro de agradar a Dios era desviarse de la naturaleza. Tal «morosidad» de la religión ha contribuido en gran parte a minar su influencia sobre los espíritus y es igualmente, una de la causas del retraso demasiado largo de los hombres de Iglesia en ocuparse de los problemas morales y sociales planteados por el brusco paso de una economía de penuria a una economía de abundancia. Hoy predomina el abuso contrario: la naturaleza no sólo ha sido rehabilitada, sino exaltada hasta la apoteosis, y las viejas nociones de pecado, de penitencia y de sacrifico son sustituidas por las de dilatación, apertura, expansión, etc. Incluso se encuentran teólogos que, interpretando el Evangelio a través de Freud o Marx, ...

«La naturaleza y la liturgia» - Gustave Thibon (1903-2001)

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«La liturgia está dominada por la idea de ciclo. Vuelve a traer, día tras día y estación tras estación, y siguiendo un orden inmutable, la celebración de las mismas fiestas. Su desarrollo reproduce el de los ritmos fundamentales de la creación». Se acerca la Navidad. Las calles iluminadas, las tiendas desbordantes, los menús de Nochebuena y Fin de año fijados ya por los restaurantes, los programas de las agencias de viajes con motivo de las vacaciones... todo nos recuerda, con un esplendor y una insistencia rayanos en la agresividad, la inminencia del aniversario divino. Navidad comercial, Navidad gastronómica, Navidad turística, ¿por qué no? Pero no puedo impedir preguntarme en qué se convierte, en medio de esta puja de atracciones profanas, la Navidad religiosa –la de la fe y la oración– que conmemora la liturgia. Es un hecho a menudo constatado que la celebración de los oficios litúrgicos ha perdido gran parte de su interés para la mayoría de nuestros contemporáneos, comprendido...

«La salud y la salvación» - Gustave Thibon (1903-2001)

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He aquí un buen artículo para meditar en estos tiempos de preocupación por la salud corporal.   Un estúpido accidente de circulación –término bastante presuntuoso, puesto que yo iba tranquilamente andando, con toda la limitación de velocidad que implica este arcaico medio de desplazamiento– me ha llevado a sufrir una operación quirúrgica. Y mi corta estancia en la clínica me ha dado ocasión de meditar sobre el doble privilegio del oficio del cirujano.     Primer punto. Si, como dice Simone Weil, los mejores oficios son aquellos en que el obrero ve directamente el vínculo entre su trabajo y el resultado de su trabajo, la tarea del cirujano responde, por excelencia, a este ideal. Al reducir una hernia o una fractura, o cuando se extirpa una vesícula biliar o un apéndice, nos encontramos con que un ser no amenazado en su existencia, pero sí gravemente mermado, recobra, en corto plazo, el uso de su cuerpo. ¿Hay alguna tarea más apasionante que la de manejar un cuchillo...

«La huelga en el paraíso» - Gustave Thibon (1903-2001)

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«...Siempre me acordaré de la frase de un ingeniero que me dijo, con acento de infinita ternura, al enseñarme la fotografía de su mujer y sus hijos: “Éstas son las personas por las que trabajo”». Leo en «Le Monde» un artículo titulado: La revolución de los felices mineros o la huelga en el paraíso , concerniente a la extraña huelga que acaba de estallar en un complejo minero de la Laponia sueca. He aquí un extracto del artículo: «Los mineros están bien pagados; poseen su propia casa, su coche y, a veces, incluso dos por familia, su televisión en color... Los trabajos están en gran parte automatizados, y los obreros disponen de todas las facilidades deportivas, de salas comunitarias, de escuelas, de cines, etc. Pues bien, los mineros se han rebelado contra la perfección...». Y el autor concluye: «¿Quizá necesite el hombre una autoridad para poder organizar su vida de una manera eficaz y feliz? ¿Quizá el rechazo de toda disciplina lleva a una anarquía que amenaza a la sociedad? ¿Tal ve...

«Moral y psicología» - Gustave Thibon (1903-2001)

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Otro hecho entre mil. Una mujer, que engañaba a su marido desde hacía largo tiempo, acaba de dejar el hogar conyugal abandonando además a sus dos hijos. Hablo de este lamentable acontecimiento con un joven universitario, completamente impregnado de psicoanálisis, quien me hace el siguiente comentario: «Comprendo muy bien a esa mujer; no existía ningún entendimiento sexual entre ella y su esposo y, al abandonarle, no ha hecho más que obedecer a su verdadera naturaleza. Usted la condena en nombre de la moral, pero, psicológicamente, ella tenía razón». Este trivial incidente me lleva a meditar sobre el actual divorcio entre la psicología y la moral. La moral es, por esencia, normativa : nos propone un sistema y una jerarquía de valores y nos impone unas reglas de conducta con vistas a realizar esos valores, es decir, para asegurar el máximo de armonía individual y social. Proscribe, por ejemplo, el robo, el asesinato, la anarquía sexual, etc., como contrarias a la dignidad del ser hum...

Prólogo
GUSTAVE THIBON (1903-2001)

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Este libro es un testimonio. No «al sol que más calienta», sino a los astros que fueron ayer estrellas fijas de nuestro destino y que están hoy desapareciendo de nuestro horizonte. Un testimonio a favor del hombre eterno contra los ídolos que ha segregado nuestra locura y que devoran nuestra propia sustancia. Un grito de alarma profético frente al inmenso suicidio colectivo que nos amenaza y que se reviste eufóricamente de los bellos nombres de progreso, de sentido de la historia, de liberación, de democracia –cuando no de ecumenismo o de aggiornamento . Por ello, este libro posee todas las virtudes de la novedad. En un siglo en que reina el conformismo del absurdo y del desorden, en que el ídolo de la revolución permanente se ha convertido en centro de atracción para los rebaños de esclavos teledirigidos, nada hay más nuevo ni más insólito que predicar el retorno a las fuentes y defender la naturaleza y la tradición. «Nunca como hoy el genio de una época se ha aplicado a la destr...