«Roma: el destino imperial. Virgilio» - Jorge Siles Salinas (1926-2014)
Con el autor de la Eneida nos hallamos ya en el ápice del proceso a través del cual Roma adquiere conciencia de sí misma, de su superioridad y del carácter sagrado de su misión ante las demás razas humanas. Ha llegado la ciudad al momento radiante de su madurez vital; es la edad áurea de su cultura y de su estructuración política. Después de Accio, todo parece conducir a la plasmación efectiva de los ideales estoicos acerca de una monarquía universal regida por un príncipe sabio y prudente. ¿No hay razón para decir que la aspiración a una ciudadanía mundial ha alcanzado, junto a las márgenes del Tíber, su más cumplida y feliz realidad? Bajo el cetro romano, se ha extendido entre todos los pueblos una civilización tan sólidamente asentada que parece reposar sobre la misma ordenación definitiva del universo. Roma posee, sin duda, una misión que debe proyectarse hasta los últimos confines del orbe. «Urbi et orbi» : he aquí la identificación en la que mejor se expresa el ideal de la expa...