«La Ceniza» - Romano Guardini (1885-1968)
Hoy, 1 de marzo, «Decíamos ayer...» cumple cuatro años de existencia. Agradecemos pues a todos sus lectores y amigos que durante este tiempo han apoyado y alentado su continuidad. Y en las vísperas de un nuevo tiempo de Cuaresma, reproducimos este pequeño pensamiento que –propicio para la ocasión– nos ayudará a meditar en la caducidad de la vida terrena. Habrás visto en la vera del bosque una planta herbácea, la «espuela de caballero», de hojas verdinegras caprichosamente redondeadas, tallo erguido, flexible y consistente; flor como recortada en seda y de un fúlgido azul perlino, que llena el ambiente. Pues si un transeúnte la cortara y, cansado de ella, la arrojara al fuego..., en un abrir y cerrar de ojos toda aquella gala refulgente se reduciría a un hilillo de ceniza gris. Lo que el fuego aquí en breves instantes, lo hace de continuo el tiempo con todos los seres vivientes: con el gracioso helecho, y el altivo gordolobo, y el pujante y vigoroso roble. Así con la leve mariposa, ...