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«La vía dolorosa» - P. Agustín Berthe C.Ss.R. (1830-1907)

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Con la presente publicación «Decíamos ayer...» desea a sus lectores una fervorosa Semana Santa y una muy feliz y santa Pascua de Resurrección. En todas las naciones civilizadas, se deja transcurrir un tiempo más o menos largo entre la sentencia y la ejecución de los reos condenados a muerte. Los romanos concedían hasta diez días de plazo; según las leyes judaicas las ejecuciones debían tener lugar después de la caída del sol. Pero estaba visto que, tratándose de Jesús, todas las leyes de la humanidad serían violadas, a fin de que todos comprendieran que un odio satánico perseguía a la santa víctima. Apenas proferida la sentencia, Pilatos entregó a Jesús a la rabia de los príncipes de los sacerdotes quienes decidieron fuera llevado sin tardanza al lugar del suplicio. Les pareció peligroso diferir la crucifixión hasta después de las solemnidades pascuales: ¿quién sabe si aquellas turbas desenfrenadas, después de haber pedido con frenesí la muerte de Cristo, no volverían a entonar ocho ...

«Los Reyes de Oriente» - P. Agustín Berthe C.Ss.R. (1830-1907)

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«¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo...» (Mt. II, 2 ). ¡Feliz día de la Epifanía del Señor! Mientras que Jesús Salía de Jerusalén ignorado de todos, con excepción de un anciano y de una pobre viuda [1] , Dios preparaba un acontecimiento que obligaría a los doctores, al Sanhedrín y al mismo rey Herodes a fijar su atención en el recién nacido. Más allá de las fronteras de Israel, bajo el hermoso cielo de Oriente, existían pueblos que esperaban también un Salvador. Persas, Árabes y Caldeos, alimentaban esta misma esperanza. Cuando los Hebreos desterrados lloraban en las márgenes del Éufrates, los sabios del país los interrogaban acerca de sus destinos, hojeaban con ellos los libros proféticos y se iniciaban en los secretos del porvenir. Sabían que la venida del Mesías de Israel sería anunciada por un signo celeste, porque un profeta, hablando de él, había dicho: «Yo lo veo, pero no existe aún. Lo contemplo, au...

«La gruta de Belén» - P. Agustín Berthe C.Ss.R. (1830-1907)

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Con la presente publicación «Decíamos ayer...» desea para sus lectores una muy feliz y santa Navidad. Mientras aguardaba el nacimiento del divino Niño, María recorría en su memoria los textos sagrados relativos al advenimiento del Mesías. Iniciada en el conocimiento de las Escrituras, no ignoraba la célebre profecía de Miqueas: «Belén Efrata, tú eres, muy pequeña entre las numerosas ciudades de Judá y sin embargo de tu seno saldrá el dominador de Israel, El que existe desde el principio y cuya generación remonta hasta la eternidad» [1] . Según estas textuales palabras, los doctores afirmaban unánimemente que el Cristo nacería en Belén como David su abuelo. Pero ¿cómo se cumpliría esta predicción, ya que María, domiciliada en Nazaret, no tenía motivo alguno para trasladarse a Belén? Un hombre fue, sin saberlo, el instrumento elegido por la Providencia para resolver esta dificultad; y a fin de manifestar al mundo que los potentados de la tierra no son más que meros ejecutores de sus et...