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«El nuevo Adán y la nueva humanidad» - Johannes Pinsk (1891-1957)

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Con la presente publicación, «Decíamos Ayer...» desea a sus lectores una muy feliz y santa Pascua de Resurrección. La fe en la Resurrección de Nuestro Señor no se agota en lo que conocemos y confesamos: Jesús de Nazaret, nacido de María Virgen, crucificado y muerto bajo Poncio Pilato, enterrado en el Gólgota, en el sepulcro de José de Arimatea, sale vivo, al tercer día, de este mismo sepulcro, con el mismo cuerpo con que fue clavado en la Cruz. En  efecto, este acontecimiento terminantemente categórico e histórico es, en su realidad, de tanto fundamento para la actual predicación cristiana, que toda disertación sobre Cristo queda sin sentido y toda la fe en Él pierde valor si no ha resucitado. La total existencia cristiana queda nula sin la Resurrección del Señor, porque se basa en esencia en la remisión del pecado, y no se habrá dado tal cosa si el cuerpo humano de Cristo ha continuado en la muerte y en el sepulcro. Así, sobra la fe cristiana sin la perseverancia creyente en l...

«Adviento – Solemnidad de la juventud» – P.Johannes Pinsk (1891–1957)

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Cuando hablamos de Adviento como solemnidad de la juventud, esto debe ser entendido así: la actitud juvenil –el ser joven con sus exigencias esenciales– es la que recibe de la Iglesia una expresión solemne y una forma radiante el Adviento. Ser joven es, en su esencia, ser dirigido hacia el futuro. La suma de los años de vida no diferencia, decisivamente la juventud y la ancianidad. Se es joven en la medida en que la espera del futuro es el poder definitivo y moldeador de la vida, en tanto que es viejo aquel que sólo vive considerando el pasado en los recuerdos. El Adviento de la Iglesia es la gran espera del gran futuro; gira en torno a la venida del Señor. Pero misal y breviario de la Iglesia Romana hacen distinguir claramente que no se evoca mucho Su venida a Belén. El nacimiento del Señor es, como acontecimiento histórico, el fundamento de la completa obra redentora de Cristo. Aun cuando no sea, en modo alguno, un suceso insignificante y accesorio, no es, sin embargo, nada más que...

«Enfermedad» - P. Johannes Pinsk (1891-1957)

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La enfermedad es levantada al plano sacramental mediante especiales bendiciones del enfermo, como también en las correspondientes misas votivas; pero particularmente por el sacramento de la Santa Unción. Este ha sido, en verdad, valorado y admitido, a través del desarrollo histórico de la vida cristiana en la Iglesia de Jesucristo, bajo puntos de vista totalmente diferentes; una veces más bien como una consagración para la muerte; otras en cambio, como una acción por la cual se buscaba, con la gracia interna, también la superación de la enfermedad corporal [1] . A mi juicio, ambos puntos de vista, pueden unificarse considerando que el sacramento de la Unción es una consagración de la enfermedad ; la cual se transforma, como el nacimiento en el Bautismo, la edad adulta en la Confirmación, el comer y el beber en la Eucaristía, en un acontecimiento, de alguna manera, sacramental de la gracia. El hombre enfermo puede entender, a través de este sacramento, el hondo sentido de todo p...

La configuración sacramental del mundo material (fragmento)
JOHANNES PINSK (1891 – 1957)

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[...] Los alimentos y demás objetos En el Rituale Romanum encontramos bendiciones para los diversos alimentos y bebidas; una bendición de los puentes y las fuentes; bendiciones de los vehículos –desde el simple carruaje hasta el avión– una bendición para las farmacias, para los molinos, para el barco pesquero, para los sismógrafos, para las bombas de incendio, para las camillas y la lencería de los enfermos; bendiciones de los caballos y otros animales domésticos como también de sus piensos; una bendición de las abejas y gusanos de seda; bendición de los montañistas y sus aparejos; en una palabra, todo lo que de alguna manera tiene importancia y valor en la vida humana, tiene su especial bendición. Además existe como para abarcarlo todo, una Benedictio ad omnia una Bendición para cualquier objeto. Se puede añadir que en la Edad Media se unía a estas bendiciones una copiosa superstición. Pero prescindiendo de este uso supersticioso, la íntima justificación de estas be...