«Discriminación y algunos adjetivos» - Rubén Calderón Bouchet (1918-2012)
Es curioso observar de qué manera los medios de comunicación masiva van destruyendo el buen sentido que todavía queda entre la sencilla gente y lo reemplazan por las consignas, más o menos estúpidas, que suponen o sugieren que están fundadas en las últimas conquistas de la ciencia. La homosexualidad ha sido siempre considerada un vicio especialmente repugnante cuando se trata del comercio sexual entre varones. Esta sana opinión sostenida a lo largo de los siglos por una educación basada en la clara distinción de los sexos, hoy es combatida por la prensa bajo el pretexto de que se trata de una modalidad del eros tan normal como cualquier otra y que viene impuesta por una ecuación genética sui generis que beneficia a algunos representantes del género masculino o femenino y que reclama, con gran alarde de publicidad, no solamente ser aceptada como una modalidad legítima del ser humano sino, probablemente, como la más avanzada y progresista de todas. Como no soy sexópata, ni sexómano...