«La Ceniza» - P. Gabriel de Santa María Magdalena OCD (1893-1952)
1. – «Eres polvo y al polvo volverás» (Gn. 3, 19). Estas palabras, que el Señor pronunciara por primera vez dirigidas a Adán por razón del pecado cometido, las repite hoy la Iglesia a todo cristiano para recordarle tres verdades fundamentales: su nada, su condición de pecador y la realidad de la muerte. El polvo –la ceniza colocada sobre la cabeza de los fieles–, algo tan ligero que basta un leve soplo de aire para dispersarlo, expresa muy bien cómo el hombre es nada. «Señor... mi existencia cual nada es ante ti» (Sal. 39,6), exclama el salmista. Cómo necesita hacerse añicos el orgullo humano delante de esta verdad. Y es que el hombre por sí mismo no sólo es nada, es también pecador; precisamente él que se sirve de los mismos dones recibidos de Dios para ofenderle. La Iglesia hoy invita a todos sus hijos a inclinar la cabeza para recibir la ceniza en señal de humildad y a pedir perdón por los pecados; al mismo tiempo les recuerda que en pena de sus culpas un día tendrán que volver a...