Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2019

Día de Pascua (fragmento)
ROBERT HUGH BENSON (1871-1914)

Imagen
Con la presente publicación, «Decíamos Ayer...» desea a todos sus lectores amigos unas felices y santas Pascuas de Resurrección; y ofrece nuevamente el texto completo del libro de este autor, «La amistad de Cristo», el cual puede descargarse al pie de la página.
No me toques, porque aún no he subido al Padre. (Jn 20,17)
     A raíz de su primer encuentro con Jesús, hubo en la vida de María Magdalena tres momentos cruciales, tres ocasiones en las que su relación con el Señor, su esperanza, la hizo subir hasta los cielos para luego arrojarla al borde del infierno.
I. En la primera ocasión Cristo fue su salvador. El arte y la literatura han reproducido la escena una y otra vez. Los invitados ocupan sus puestos en las largas mesas dispuestas en la estancia del primer piso. Allá, en el último lugar, con los pies aún cubiertos del polvo de los caminos, con el cabello seco y enredado por el viento, vemos al amigo de todos en su diván, al joven carpintero del norte. La invitación no tiene como o…

Las Catedrales (fragmento)
HENRY BORDEAUX (1870-1963)

Imagen
Ante el incendio de la querida Catedral de París, «Decíamos ayer» quiere rendir, con la presente publicación, un humilde y filial homenaje a «Nuestra Señora».

     La arquitectura es la primera de las artes. Da asilo al hombre y al mismo Dios. Crea el hogar y el santuario. El valor histórico de una época se juzga por sus monumentos. Las pirámides de Egipto y los templos indios continúan evocando la religión de la muerte y la de Brahma y Visnú, el de los miembros múltiples. Grecia ha realizado la belleza perfecta en la Acrópolis de Atenas, y Roma, su fuerza ordenada, en su Coliseo, sus foros, sus basílicas, sus termas, sus acueductos. La Cristiandad ha recubierto Europa con la túnica de sus catedrales. Del Renacimiento del Louvre y de los castillos del Loira, del Luis XIV de las Tullerías y de Versalles, del siglo XVIII de los Triannones y de las milagrosas proporciones de las casas de recreo, ¿habremos sabido guardar el gusto por la construcción y el arte de un acuerdo entre el maestro…

El hombre en el caos (fragmento)
TEODORO HAECKER (1879-1945)

Imagen
[...]      Ni la selva virgen de lujuriosa vegetación, ni el desierto estéril, ni el fondo del mar, lleno de vida exótica y abundante, ni las rocas, la nieve y el hielo de las altas montañas, ni los volcanes y los arrebatados torrentes, ni los rayos del sol, benéficos o mortales, ni las tormentas estruendosas, nada de esto es manifestación del caos de esta época. Todas estas realidades naturales no se dan fuera del orden debido, antes siguen puntualmente las leyes insertas en su ser, y se someten al orden de la Naturaleza que, según la voluntad de Dios, fue creada por el Espíritu, pero no fue dotada de espíritu, ni es propiamente creadora. Esta frase no contradice a la idea del Apóstol de que toda la creación, no sólo el hombre, espera con ansia el Advenimiento. Esta nostalgia es en la creatura tanto más fuerte cuando más «ordenada» es. El caos a que aquí nos referimos cuando hablamos del caos de esta época, afecta a las cosas sobre las cuales puede el hombre, en virtud de su libertad…

La cuestión de las Malvinas (fragmento)
VICENTE D. SIERRA (1893-1982)

Imagen
[...]
     La cuestión de establecer qué grupo humano fue descubridor del archipiélago llamado Malvinas (islas Falkland por los ingleses) tiene poco o nada que ver con el conflicto que sobre la pertenencia de ese grupo de islas mantienen la República Argentina y la Gran Bretaña. Lo positivo es que sólo en la segunda mitad del siglo XVIII, y tras la guerra de los siete años, el archipiélago atrajo la atención de los intereses de algunas potencias; y así, Francia fue la primera en instalarse en una de las islas, y a poco, en 1770, Gran Bretaña hizo lo mismo en la otra. Ante la protesta española, Francia reconoció el dominio de España y entregó la isla, y en 1774 Gran Bretaña abandonó las instalaciones de Puerto Egmont, no sin dejar una señal de haber estado en el lugar, y estableciendo sus derechos «SOBRE ESE LUGAR», y no sobre el archipiélago[1]. Inmediatamente a este abandono España se instaló en la isla en que lo había hecho Francia, y afirmó su soberanía sobre la totalidad del archi…