Elogio de la ira
JOSEF PIEPER (1904-1997)
El cristiano normal y corriente identifica frecuentemente la «sensualidad», la «pasión» y el «apetito» con sensualidad enemiga del espíritu, con pasión desordenada y con apetito irracional. Esta forma de estrechar unos conceptos, que originariamente tuvieron un significado mucho más amplio, ignora el hecho de que tales expresiones, lejos de ser negativas, representaron las fuerzas vitales de la naturaleza humana, puesto que la vida del hombre consiste en el ejercicio y desarrollo de esas energías. Esta verdad general ha de aplicarse también a la pasión de la ira. El indignarse no es otra cosa para el cristiano en general que una falta de dominio, algo ciego y altamente negativo. Pero también la ira pertenece a las potencias constitutivas y «constructoras» del ser humano, como pertenecen las apetencias de los sentidos y las demás pasiones. En la capacidad de irritarse es donde mejor se manifiesta la energía de la natu...