Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta La Anunciación

«La Anunciación» - Ana Catalina Emmerick (1774 - 1824)

Imagen
En las vísperas de la Solemnidad de la Encarnación del Verbo de Dios...   La Sabiduría edificó su casa y levantó sus siete pilares. ¿Quién dará a entender el poder de Dios? Como grano de polvo en la balanza es el universo entero a sus ojos, y sin embargo eligió habitar en la más pequeña de las almas e hizo de ella tabernáculo para el Sol que viene de lo alto. El hombre buscó en vano un punto de apoyo para mover la tierra. Dios se apoyó en María para darnos nuevos cielos y nueva tierra en Aquel que es capaz de hacer nuevas todas las cosas. ¡Feliz la que en su simplicidad creyó que la simplicidad de Dios todo lo puede! En la plenitud de los tiempos, su fiat los reduce todos a un instante que se abandona confiado en las manos del Padre. Su obediencia impone ley al mar de la soberbia humana y le fija límite infranqueable diciéndole: «Hasta aquí llegarás, no más allá». Ana Catalina Emmerich, mística alemana del pasado siglo, escribió una «Vida de María» de la que hemos tomado estas ...

«La Anunciación» - Fray Vicente M. Bernadot O.P. (1883-1941)

Imagen
       Por un libre decreto de su sabiduría, decidió Dios eternamente que el misterio de Cristo no se realizara sino con el consentimiento de la que debía ser la ayuda del nuevo Adán; al prestar su libre adhesión, entró María en este misterio como cooperadora y nos mereció verdaderamente la gracia. La respuesta que dio al mensajero de Dios: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra» [1] , es, sí, una palabra de obediencia, pero más aún, es una palabra de resolución y de autoridad. Hasta que ella no ha consentido, todo permanece en suspenso. Los consejos eternos no se cumplirán más que por el sí que ella puede pronunciar o retener. Pronunciado este sí, comienza el nuevo orden sobrenatural. Palabra humilde su «hágase», pero poderosa e inmensa, que podemos comparar con el «hágase» de la creación; éste nos había hecho hombres, por aquél nos hacemos miembros del Verbo encarnado, hijos adoptivos de Dios. Este «hágase» de María es el acto más soberano q...