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«“Descenso y ascenso del alma por la belleza”, de Leopoldo Marechal» - José María de Estrada (1915-1997)

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Publicamos hoy esta excelente recensión de la citada obra de Marechal. Un pequeño fragmento de esa misma obra hemos publicado anteriormente en el blog. El lector que lo desee podrá descargarlo al pie de esta página. Descenso y ascenso, tal es el viaje natural del alma. Descenso hacia lo creado y ascenso hacia el Creador. Descenso hacia lo sensible y ascenso por lo sensible hacia lo inteligible. El alma y el cuerpo constituyen una unidad perfecta que es el hombre. El alma puede vivir sin el cuerpo, pero no se completa sino con el cuerpo. Es decir, que no hay hombre completo sino cuando existe un cuerpo informado por un alma. De ahí que el cuerpo no sea algo absolutamente despreciable, como creía Platón, ni su origen sea perverso, como también afirmaban los maniqueos y todos aquellos que han creído en la existencia de un principio absoluto del mal. Dios creó el alma y el cuerpo. Deus creavit coelum et terram . El mal no es más que un desorden, una desintegración. Por eso el hombre debe v...

«Los Pobres» - José María de Estrada (1915-1997)

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Los pobres de mi Señor Jesucristo no tienen donde apoyar su cabeza, como mi Señor, tampoco tenía dónde; ni en un respaldo de piedra. Ellos ambulan las noches frías de invierno de puerta en puerta pidiendo un poco de pan o un poco de leche que dé calor a sus manos yertas.   No tienen elegancia ni agradable aspecto, sus ojos están hendidos por el llanto; y saben que muy pocos se compadecen de su falta de higiene y de su quebranto; son muy pocos los que ven bajo sus manos sucias la divina mano; son muy pocos los que enjugan sus lágrimas con un respeto santo. Ellos van de puerta en puerta, golpeando en las noches crueles; pero hay más frío en el corazón de los ricos que escuchan cómodamente ese quejido del que está crucificado entre el ludibrio de los infieles y que no han oído lo del avaro y lo del leproso doliente.   Porque ellos no saben quién es ese Visitante que llama todas las noches y que espera en las puertas de las iglesias cuando las campanas amanecen en su cántico...

«La recuperación de las cosas» (2ª parte) - José María de Estrada (1915-1997)

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[...] L os valores espirituales como son la justicia, la libertad, la verdad, etc., no son imperativos del intelecto humano, son realidades que se le imponen al hombre por diversas vías, ya que las reciba por la ley divina, ya que las observe en su naturaleza o que las intuya y conozca por la consideración de las cosas, puesto que entre el mundo del espíritu y el de los seres corpóreos hay una verdadera correspondencia y armonía.   La negación de los valores trascendentales y su subjetivización significa la ruptura del orden y la entronización de un nuevo dualismo análogo a aquel de los antiguos maniqueos. Por una parte nos enfrentamos ante un mundo de realidades espirituales, en cuyo centro se encuentra como una deidad el pensamiento humano, la Razón; por otra comprobamos la existencia de un mundo empírico, el mundo de las cosas sin misterio, sin referencia a lo trascendental, cuya realidad puramente fenoménica puede ser agotada –o lo será progresivamente– con los nuevos mé...

«La recuperación de las cosas» (1ª parte) - José María de Estrada (1915-1997)

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Debido a su extensión, hemos de publicar en dos partes este excelente trabajo, escrito –adviértase– en 1942, en plena conflagración mundial. Provocarán quizás perplejidad en algún lector ciertas afirmaciones  expuestas  en los finales de la 2ª parte   – a editarse Dios mediante el próximo jueves –, y  referentes a la situación mundial de aquel entonces,  y que no obstante su actual «incorrección política», aún las estimamos  válidas desde la perspectiva de nuestro tiempo . H ay un enigma en las cosas, un misterio. No en vano se nos dijo que veríamos las grandes verdades como en espejo y en enigma y que de la consideración de las cosas creadas habíamos de llegar a lo inefable. Esto nos demuestra la limitación y la contingencia de las cosas, aunque nos exhibe también la raíz de su misterio y el principio de su grandeza. Hay misterio donde hay algo que no puede explicarse por sí mismo. En las cosas hay misterio por la sencilla razón que tienen su fin ...