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Mostrando las entradas de abril, 2022

«Otro mártir ignorado» - Eugenio Vegas Latapie (1907-1985)

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  Debe notarse, ante el título de esta nueva publicación, que ésta fue escrita en 1985. Luego de esa fecha, gracias a Dios, los mártires de la persecución religiosa en España han sido no sólo reconocidos, sino que, además, una ingente cantidad de ellos, elevados a los altares. Este artículo de Eugenio Vegas Latapie tiene la emotividad de ser el último suyo, dictado durante su última enfermedad a Gabriel Alférez –como éste explica en su artículo que aparece en este mismo número de VERBO–, publicado en la Hoja informativa núm. 23 del Círculo Tradicionalista «Roca y Ponsa» de Las Palmas de Gran Canaria, a la que estaba especialmente destinado, correspondiendo a la petición de nuestro amigo José de Armas Díaz, «factótum» de estas hojas. (N. de la Redacción de Verbo-Speiro) Emilio Ruiz Muñoz fue un católico ejemplar y destacado periodista, sacrificado por los marxistas en el Madrid rojo, como otros tantos mártires ignorados, al comienzo de la persecución religiosa desencadenada a raíz de

«¡No está aquí!» - Giovanni Papini (1881-1956)

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¡Surrexit Dominus vere, alleluya! No había nacido aún el sol del día que, para nosotros, es el domingo, cuando las mujeres se encaminaron al Huerto. Sobre las colinas de oriente una esperanza blanca, ligera como el reflejo remoto de una tierra vestida de lirios y de plata, se levantaba lentamente entre el palpitar de las constelaciones, venciendo, poco a poco, la claridad opaca y el centelleo de la noche. Era una de aquellas albas serenas, que invitan a pensar en los inocentes que duermen y en la belleza de las promesas, y el aire puro y suave parece que hubiera sido agitado poco antes por un vuelo de ángeles. Jornadas virginales que se preparan con lucientes palideces, con alegre pudor, con frescos estremecimientos, con animadoras candideces. Las mujeres iban, abstraídas por la tristeza, en el ventoso crepúsculo, casi encantadas por una inspiración que no habrían podido justificar. ¿Regresaban a llorar sobre la roca? ¿O por ver una vez más iban a quien supo apoderarse de sus corazon

«El viaje de Jesús hacia el Calvario»-P. Leonardo Castellani (1899-1981)

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Con la presente publicación «Decíamos ayer...» desea a sus lectores una piadosa Semana Santa y una muy feliz y santa Pascua de Resurrección. Alrededor de las doce del día fue Nuestro Señor crucificado; y murió alrededor de las tres de la tarde. Cuando le anunciaron la muerte, Pilatos se extrañó de lo pronto; mejor podría haberse extrañado que no hubiese muerto antes. Tres veces cayó bajo la Cruz, según la Tradición, en el empinado camino que, desde hace veinte siglos, llamamos la Vía Dolorosa; la Tradición también nos ha trasmitido el episodio de la compasiva mujer Berenice, que llamamos la Verónica; y los Evangelios nos narran el breve diálogo con un grupo de mujeres solimitanas, llorando ellas y amonestando Él; y la ayuda forzada del hombre de Cirene, Simón, a quien obligaron a llevar por un trecho la cruz. Tan rendido aparecía Cristo que los verdugos temieron muriese en el camino: el infierno quería su plan, quería su presa: los judíos querían un Crucificado no un muerto de cansanci

«La Iglesia» (fragmento) - Godofredo Kurth (1847-1916)

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Llamará quizás la atención de algún lector, que esta nueva entrada lleve igual título y sea del mismo autor que el de la publicación realizada el 2 de junio de 2021, y que puede verse  aquí . Se debe ello, simplemente, a que su texto es otro fragmento (en este caso la primera parte) del mismo capítulo del libro en cuestión. El mundo pacificado bajo la ley romana iba a realizar sus destinos de manera bien inesperada, y Roma, al reunir a todos los pueblos, había servido de instrumento a designios para ella ocultos. En el momento en que Augusto, convertido en árbitro del mundo, creía afirmar para siempre sobre sus bases al Imperio de los Césares, nacía a su sombra otro Imperio, para el cual eran demasiado estrechos los límites de la dominación romana, y que, después de haber devorado al antiguo, debía extenderse sobre los bárbaros, terminando su largo conflicto con la civilización y reconciliándolos con ella en el seno de su unidad armónica, y abarcar finalmente a todo el género humano en

«Por siempre 2 de Abril» - Víctor Eduardo Ordóñez (1932-2005)

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A cuarenta años de la gloriosa gesta de Malvinas, vaya esta publicación que, escrita en el primer aniversario, resulta hoy de gran actualidad. Su autor, el siempre bien recordado Eduardo Ordóñez, firmó éste, como otros artículos suyos, bajo el seudónimo de Álvaro Riva. La recordación del 2 de abril corre el riesgo –como quizá, no podía dejar de esperarse en el actual estadio espiritual argentino– de oscurecerse o, lo que sería aún peor, de confundirse. Es que el modo tan sigiloso (por no decir clandestino) e imprevisto con que el gobierno de Galtieri inició las hostilidades, la indiferencia apenas disimulada con que los partidos se auparon en la gesta, incluso la reticencia –que no ocultaba su fastidio– con que muchos obispos y los círculos que los rodean siguieron los acontecimientos –todos deseando que terminaran, de cualquier manera pero que terminaran– son gestos que contribuyeron por igual a la frivolización, a la deformación y a la incomprensión de esta epopeya argentina del si