«La Catedral» - Luis Gillet (1876-1943)
Puede ser ortodoxa y llamarse Nuestra Señora de Kiev o Nuestra Señora de Kazán, bajo un grupo de cápsulas de cobre sostenidas por linternas semejantes a los vasitos de vidrio de una lámpara de mezquita; puede ser bizantina y llamarse Santa Sofía de Constantinopla o San Marcos de Venecia, que corona una fastuosa nube de esferas. Es a menudo románica y presenta el gran cofre unido y feudal de las catedrales de Salerno o de Amalfi, con sus naves apacibles formadas de hileras de columnas antiguas, cubiertas por un techo de armadura, y precedidas de un pórtico descansando sobre leones; o bien puede ofrecer, a guisa de frontón, un triángulo festoneado por arquerías toscanas, y formar entre su baptisterio y su campanil aéreo, junto a un Camposanto, el paisaje sobrenatural y el grupo de monumentos divinos que flotan, como un espejismo de nácar y de ópalo, sobre los Campos Elíseos de la Pradera de Pisa. Pero siempre, en ese grave concilio, hay un grupo, un coro que se destaca con los caracter...