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«La sombra del centauro» - Rubén Calderón Bouchet (1918-2012)

«...es la nostalgia que habita en el alma de los viejos argentinos como si hubiéramos perdido para siempre la oportunidad de ser algo que el destino nos hizo entrever y luego nos lo arrebató, sin explicarnos muy bien lo que era». Se dice que Don Segundo Ramírez, un paisano que sirvió en su estancia, fue el modelo que tomó Güiraldes para gestar la epopeya de Don Segundo Sombra . Es muy probable que así sea; no obstante, el carácter paradigmático de su figura gauchesca supera los límites que podríamos hallar en un hombre singular. En él se concentran todas las fuerzas de una tradición étnica y sería muy improbable encontrarlas encarnadas en una persona de carne y hueso por ejemplar que nos pareciera. Don Segundo Sombra fue concebido por un poeta y por un poeta que no solamente conocía a fondo la vida de nuestras pampas, sino que era capaz de apreciarla desde adentro: en la profundidad de su sangre y de su estirpe. Don Segundo Sombra es también Güiraldes y casi seguramente uno de los co...

«Prólogo a “El Kahal-Oro”» - Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast) (1883-1962)

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He aquí una publicación que, escrita en 1935, resulta de gran actualidad. Debido a su extensión sólo publicamos aquí la primera parte de este prólogo. Pero ponemos a disposición del lector que lo desee, su texto completo –cuya esclarecedora lectura recomendamos vivamente–, el cual podrá descargarse al pie de la página.  Hace 30 años no había antisemitismo en la Argentina. – Primeros antisemitas: los faraones de Egipto. – El antisemitismo no es producto del cristianismo. Hace muchos años, en mi mocedad, escribí una novelita con el título de El Judío , para no recuerdo qué revista española. Me la devolvieron sin publicarla, y me dieron como razón de no aceptarla el que la obrilla defendía a los judíos, al presentar como injusto el común recelo de las gentes contra la raza judía. Es posible que esta explicación no fuese más que un pretexto para devolverme la historieta, que, ciertamente, era muy malucha. Pero es seguro también que tal excusa no se le hubiera ocurrido en aquel ...

«Las flechas de Isabel y Fernando» - Matías Montero (1913-1934)

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Hoy como ayer, la España invertebrada...   Matías Montero y Rodríguez de Trujillo [1] nos dejó con el legado señero de su sangre generosa esta página clara, escrita pocos días antes de morir. Él se había ya dado por entero a la Patria y a la Falange, con nobleza, con inteligencia, con alegría. Su preclaro ejemplar en los estudios como alumno de Medicina se adornaba con un gusto certero por las letras. Una España fuerte y armoniosa de arquitecturas bajo la luz solar, era su vivo sueño para después de la victoria. Muere antes de que nuestro sol alcance su zenit. Muere en el umbral de una España mayor como aquel Doncel de Sigüenza, don Martín Vázquez de Arce, hombre de letras y de armas que murió a la vista de Granada. Ante la figura pensativa de nuestro hermano muerto, que nos mira a través de esta página, todos vamos desfilando en silencio hacia el irrenunciable triunfo del mañana. Al pasar ante él, en el pecho nos cantan los versos del Ariel, de Shakespeare sobre la sepultura: «Na...

«La vía dolorosa» - P. Agustín Berthe C.Ss.R. (1830-1907)

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Con la presente publicación «Decíamos ayer...» desea a sus lectores una fervorosa Semana Santa y una muy feliz y santa Pascua de Resurrección. En todas las naciones civilizadas, se deja transcurrir un tiempo más o menos largo entre la sentencia y la ejecución de los reos condenados a muerte. Los romanos concedían hasta diez días de plazo; según las leyes judaicas las ejecuciones debían tener lugar después de la caída del sol. Pero estaba visto que, tratándose de Jesús, todas las leyes de la humanidad serían violadas, a fin de que todos comprendieran que un odio satánico perseguía a la santa víctima. Apenas proferida la sentencia, Pilatos entregó a Jesús a la rabia de los príncipes de los sacerdotes quienes decidieron fuera llevado sin tardanza al lugar del suplicio. Les pareció peligroso diferir la crucifixión hasta después de las solemnidades pascuales: ¿quién sabe si aquellas turbas desenfrenadas, después de haber pedido con frenesí la muerte de Cristo, no volverían a entonar ocho ...

«El aborto, ¿sólo violación de un “Derecho Humano”?» - Federico Mihura Seeber (1939-2024)

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Ayer, 25 de marzo, fiesta de la Encarnación del Verbo, fue celebrado, en Argentina y en otros países de Hispanoamérica, el «Día del Niño por nacer». Con tal motivo, publicamos hoy este esclarecedor artículo en el cual queda bien asentado, entre otras realidades a veces ignoradas, que  «...El aborto es un crimen, el más abominable. No sólo ni principalmente porque con él se destruya la vida de un inocente indefenso, sino porque quien perpetra el crimen es la madre...». Hay mi entender, un equívoco fundamental en las posturas antiabortistas; equívoco impuesto, sin duda, por exigencias polémicas de adaptación a la «opinión», pero respecto del cual debemos estar, al menos, advertidos. La lucha contra la legalización del aborto, máximo exponente de la perversidad de nuestro tiempo, se ha centrado con exclusividad en la defensa de los «derechos humanos el no-nacido». Este alegato es obviamente legítimo, pero no apunta al motivo más importante de nuestro repudio. Porque si el aborto es,...

«San José» - Ernest Hello (1828-1885)

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«...José, hijo de Jacob, es su imagen más expresiva. Este primer José fue en Egipto el guardador del pan natural. El segundo José fue en Egipto el guardador del pan sobrenatural». ¡San José! ¡la sombra del Padre! ¡aquel sobre quien la sombra del Padre se proyectaba densa y profunda! ¡San José! ¡el hombre del silencio! ¡aquel a quien la palabra apenas toca! El Evangelio no dice de él más que esto: «Era un hombre justo»; el Evangelio, tan sobrio siempre en palabras, es más sobrio aún que de costumbre al hablar de San José. Diríase que este hombre, envuelto en el silencio, inspira silencio. El silencio de San José produce el silencio alrededor de San José. El silencio es su alabanza, su genio, su atmósfera. Donde él está, el silencio reina. Dicen algunos viajeros que cuando el águila se cierne, el peregrino sediento adivina una fuente en el lugar del desierto donde la sombra del águila se proyecta. El peregrino escarba la tierra en aquel lugar, y el agua brota. El águila lo había dicho en...