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«Louis Veuillot» (fragmento)
JUAN P. RAMOS (1878-1958)

A principios de 1848 vive en París un periodista que tiene ya dos hijas y espera el nacimiento de un varón. Se lo participa así a un amigo: «el próximo mes tenemos que preparar una tercera cuna. Ruegue usted a Dios que ponga un varón en ella, y sobre todo que le conceda la más alta de las vocaciones humanas. Que sea un sacerdote, y si es posible un religioso, y si es posible un misionero, y si es posible un mártir. Dios hará de él lo que quiera, y cuanto haga estará bien, pero nuestro primer varón ya le está ofrecido y consagrado en nuestros corazones, pues lo dedicamos a la cruz que salvó al mundo. Se llamará Pedro, para que crea, para que ame, para que su alma quede preservada de toda ponzoña herética». En vez de un varón nació una tercera niña, y luego una cuarta y una quinta, aunque los padres seguían rogando por el nacimiento de Pedro. Cuatro años después, en julio de 1852, pierde la menor de las hijas, y en diciembre a la esposa, que acaba de darle una más. En mayo de 1855 muer…

Roncesvalles - 15 de agosto del año 788
HILAIRE BELLOC (1870-1953)

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Después que los mahometanos conquistaron a España, Carlomagno, el miembro más conspicuo de la mayor de las familias cristianas, no pudo hacer otra cosa que contenerlos mediante la ocupación del Valle del Ebro, en la misma forma que para fiscalizar a los enemigos de Europa, en otras fronteras, ocuparía el Valle del Elba. A su regreso a la Galia por el camino romano, a través de los Pirineos ístmicos, después de una campaña en España, su retaguardia, a las órdenes de Rolando, fue aniquilada por los montañeses en medio de los Pirineos. Este desastre dio origen a la más noble de las epopeyas cristianas.
El ejército había marchado tres días sobre la cima de las colinas más elevadas, a lo largo del camino romano que conducía a Pamplona, hacia poniente. El grupo principal había pasado mucho antes, desde su emplazamiento al borde del Ebro; esta retaguardia de más o menos tres millas de extensión, avanzaba lentamente, pesadamente, retardada por los carros. Algunos de los hombres más ricos que …

Nota
HÉCTOR BERNARDO (1912-1985)

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Ante la inminencia de la fecha de presentación de las listas de la pipirijaina[1] partidocrática, en vistas a la celebración de los próximos carnavales electorales, «Decíamos ayer...» publica este esclarecedor artículo, si bien escrito en 1934, de notable actualidad y vigencia.     El 4 de marzo próximo[2], se renovará la farsa electoral. El «Pueblo Soberano» elegirá en «comicios libres» ciudadanos que lo representen. El hecho en sí no tiene importancia. La elección de candidatos, mediante el sufragio, es una de las manifestaciones del sistema democrático en que nos hallamos sumidos. Y hoy, sólo pueden creer en la democracia dos clases de personas: los imbéciles y los sinvergüenzas. Los primeros, porque incapaces de distinguir su mano derecha de la izquierda, mal pueden distinguir formas de gobierno. Los otros, porque se les ofrece la posibilidad más amplia de enriquecerse a costa del país. Lo que constituye una tradición en nuestros gobernantes. No necesitamos demostrar la verdad de …

La desolación de Lugones
P. LEONARDO CASTELLANI (1899 -1981)

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Tres años han pasado desde que el más grande poeta nacido en las tierras del Plata puso fin a su vida con mano violenta[1]; y después de haber testimoniado acerca de la enfermedad de la Patria en sus obras LA HORA DE LA ESPADA y LA MISIÓN DEL ESCRITOR selló por desgracia su testimonio con un acto de desesperación infinitamente deplorable. Tres años, y la nación ha olvidado a Lugones. Tres años, y los «intelectuales», que armaron tan grande batifondo y cotorreo de bandar-log cuando sonó aquel trueno, están ya enteramente entregados a sus pequeños comercios y jueguitos vanos. Tres años, y la publicación oficial de las obras completas del gran artista duermen en proyecto en el seno de nuestro parlamento ridículo. De esto hemos de alegrarnos. Los politiqueros que hoy mangonean los destinos de la Patria no merecen a Lugones, ya que se puede decir que en cierto modo fueron sus asesinos.      Es mejor que no se reediten las obras de Lugones hasta que vengan tiempos y hombres capaces de…

Lealtad y defensa propia
FEDERICO IBARGUREN (1907-2000)

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... Pues bien: ¿qué causas profundas movieron los acontecimientos ocurridos en Buenos Aires en mayo de 1810?      Vinculados a España, nuestros patriotas –como natural reacción a la decadencia borbónica, pero leales al viejo espíritu de familia común– abrigaban, es cierto, ocultos propósitos de reforma institucional. ¿Eran legítimas sus aspiraciones a esta especie mínima de «independencia» en las leyes? En otras palabras: ¿fueron aquellas miras auténticas, o, por el contrario, artificialmente fomentadas por potencias extrajeras en tren de repartirse los maltrechos dominios de Carlos V en el nuevo mundo?      Voy a leerles a continuación el testimonio indubitable de dos protagonistas de los referidos suceso: Cornelio Saavedra y Tomás Manuel de Anchorena respectivamente. A través de sus propias palabras podrán ustedes darse cuenta del verdadero sentido que originariamente tuvo el movimiento porteño de 1810, tan tergiversado –y no siempre de buena fe– en los relatos de nuestra deleznab…

Idea del intelectual católico
NIMIO DE ANQUÍN (1896-1979)

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No hay nada tan contradictorio de la idea cristiana de sabiduría como el intelectual puro, personaje estéril, engendrado por el arte o la ciencia sin caridad, es decir, sin amor. Todo lo que no coopera a la realización del reino de Dios, es inútil y vano; y el Reino de Dios consiste en el señorío de la caridad, pues Dios es caridad. El problema último de la humanidad es la transfiguración de sí misma por el amor; su acercamiento máximo por esa participación a la esencia divina. Cristo que vistió la Humanidad perfecta, trajo a nosotros junto con la persona del Verbo, el modelo acabado de Humanidad, y su muerte por redimirnos del «hombre viejo», es el sacrifico del amor. Para el intelectual cristiano no existe ningún modelo cual Cristo, y toda la sabiduría se resuelve para él en una «imitación» de las perfecciones infinitas del Verbo. Para el cristiano, las cosas tienen sólo un valor instrumental y las que no pueden ser empleadas en la ejecución de la gran obra del Reino, deben ser ave…

Salazar o la Dictadura de la inteligencia (fragmento)
HENRI MASSIS (1886-1970)

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De la Lisboa de suntuosas calles, de vastas explanadas donde sobre el fondo nacarado de las colinas, nuevos barrios escalonan sus cubos monocromos; del estuario del Tajo a la blanca Evora que entristece el insostenible brillo de su luz y de sus glorias difuntas, pero que tras un decorado demasiado bello prosigue su labor de terriana tenaz; de Alcobaça la real, que ante las brechas de su inmenso monasterio continúa valorando sus vergeles, sus olivares y sus viñas, hasta Batalha la victoriosa donde brilla siempre la lámpara de heroísmo; de Coimbra la sabia cuya historia hecha de vida y la vida de historia, a la acrópolis de Tomar que domina uno de los paisajes más armoniosos del mundo y alza sobre la transparencia del cielo su Torre de los Templarios y esa Iglesia de la Orden de Cristo donde el arte manuelino anuda sus troncos de jarcias alrededor de bahías «esculpidas por el sueño y la nostalgia del mar»; por todas partes, de norte a sur, en todos los caminos de Portugal, al visita…