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«Charles de Foucauld» - Santiago de Estrada (1908-1985)

En el día de la celebración del Beato Carlos de Foucauld, vaya esta publicación en su memoria. Cargado de pecados, desembarcó un día en las playas africanas el joven oficial Charles de Foucauld. Era francés y de noble estirpe. Sus antepasados habían contribuido a forjar el reino cristiano de los Capetos, y, cuando las turbas fanatizadas por los falsos profetas de la Revolución impía pretendieron hacer de la «Fillie aimée de l’Eglise» la «Maitresse de Satan» , la sangre de los Foucauld corrió como la del justo Abel. Pero el ambiente sensual y corrompido de fines del ochocientos estaba a punto de asfixiar al noble Charles, que, entregado a los placeres de la carne, parecía no conservar ni siquiera la memoria de las virtudes de su estirpe. Y así, su primer encuentro con el desierto no produjo más resultado que poner de manifiesto el grado de podredumbre moral a que había llegado. No por ello lo abandonó el Señor. Quedaba aún un dejo de auténtica nobleza en el corazón de Charles: al sab

«Comunidad y ‘Romanitas’» - Fray André-Jean Festugière O.P. (1898-1982)

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La historia humana ha visto realizarse, durante algunos siglos, una comunidad que sobrepasó los marcos de la ciudad pequeña y autónoma para extenderse hasta los límites de lo que se denominaba la oikumene , es decir, no solamente «el mundo habitado» (como de ordinario se traduce esta palabra) sino el mundo gobernado por leyes conformes a la razón, en una palabra, «el mundo civilizado». Esto fue la comunidad romana, la Romanitas . Era una comunidad en el sentido propio, desde el momento en que todos los que formaban parte de ella, de hecho toda la población urbana, todos los ciudadanos de las ciudades que, en el Imperio, tenían rango de civitates y se administraban mediante magistrados elegidos, participaban realmente en la cosa pública y tenían conciencia de esta participación. El progreso que conduce a esta realidad y a la conciencia de esta realidad, termina a fines del siglo I de nuestra era. Emperadores, magistrados o simples ciudadanos, los autores de ese tiempo y del siglo II,

«La Vuelta de Obligado» (fragmento) - Ernesto Palacio (1900-1979)

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En el «Día de la Soberanía Nacional», aniversario del Combate de la Vuelta de Obligado... Los ministros Ouseley y Deffaudis [1] se trasladaron a Montevideo dispuestos a lograr por la fuerza lo que no habían conseguido por la amenaza. Inmediatamente tomaron posesión de la ciudad, mediante el desembarco de la infantería de la escuadra anglo-francesa, erigiéndose en árbitros de la situación y relegando al seudo gobierno local al papel de simple títere de la empresa intervencionista. Esta circunstancia reanimó, como era de prever, a los emigrados argentinos, quienes se apresuraron a reanudar sus tentativas de conmover el interior, tanto para mantener el mito de la resistencia «popular» contra el «tirano», cuanto porque la presencia de la escuadra interventora les ofrecía el apoyo necesario para suplir su falta de popularidad y fuerza efectivas. Paz   que se encontraba al frente de las tropas de Corrientes, envió una columna al mando de Juan Pablo López a posesionarse de Santa Fe. Este

«Destino y Legado de José Antonio» - Roberto H. Raffaelli (1945-1989)

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El 20 de noviembre de 1936, condenado a muerte por un Tribunal Popular, fue fusilado en Alicante, José Antonio Primo de Rivera, fundador y jefe de Falange Española. A nte un nuevo aniversario, v aya pues en su memoria  este breve pero substancial artículo, publicado hace ya unos cuantos años.   De José Antonio Primo de Rivera nos quedan, en esta hora muy pocas cosas. Ante todo, desde luego, un grueso volumen con sus discursos y sus escritos, ordenados y sistematizados con infinita devoción y paciencia por sus camaradas. Luego, el recuerdo de una trayectoria vital, fugaz, deslumbrante y trágica, empalidecida en parte, no por el transcurso del tiempo, sino por el abismo histórico que abre, entre su muerte y nuestras vidas la gigantesca derrota de Europa. También una tumba –antes en el Escorial, ahora en el valle de los Caídos– visitada periódicamente por los despojos del que fuera su movimiento. Y además su nombre en calles y plazas de España [1] . No dejó un Estado; no el que hubier

«Martín el Outlaw» - P. Leonardo Castellani (1899-1981)

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En el «Día de la Tradición», en recuerdo del nacimiento de José Hernández, autor del «Martín Fierro», nuestro gran «poema épico» al decir de Lugones. «Tiene mucho que rumiar el que me quiere entender» El presbítero doctor Francisco Compañy ha dado a la luz L A F E DE M ARTÍN  F IERRO , un cumplidísimo ensayo [1] acerca de nuestro poema nacional, que no puede venir en mejor momento. Es sabido que él fue rechazado –y lo sigue siendo– durante más de 50 años por la intelectualidad portuario-liberal, que olió no sin razón en su fondo una intención política, y una condena al nuevo «Estado» inaugurado en la Argentina después del 53. La rehabilitación del gaucho Hernández vino del campo, que comenzó a leerlo con pasión; y de España, donde sus dos mayores pensadores, Unamuno y Menéndez y Pelayo –este último con alguna reticencia– proclamaron entrado este siglo que el tosco poema era poesía española de la mejor; y lo mejor que había dado la Argentina. Un nuevo campeón se alzó aquí poco de

«Carta al Presidente Bierut ("Non possumus")» (fragmento) - Cardenal Stefan Wyszynski (1901-1981)

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He aquí un fragmento de la emblemática carta enviada por el Cardenal Wyszynski -como primado de su país y junto con todo su episcopado- al gobierno comunista que sojuzgaba a la católica nación polaca. Recientemente beatificado, amigo y mentor de San Juan Pablo II, es modelo del pastor, abnegado y valeroso, que por amor a Dios y a la Iglesia, ofrece la vida por el bien de su rebaño. Cracovia, 8 de mayo de 1953, en la fiesta de San Estanislao, mártir. [...] 27. Nos cuesta creer que este estado de cosas escape a la atención de los dirigentes marxistas o que pongan en tela de juicio la buena voluntad de la Iglesia. Porque cualquier persona de buen sentido y juicio íntegro captaría inmediatamente la situación. No es la Iglesia quien sabotea la paz y la unión entre todos los polacos, sino el odio inexorable del partido a la religión en general y al catolicismo en particular. A la luz de los hechos, se verá bien por qué se viene todos estos últimos tiempos tratando de convencer al puebl

«El orgullo de nuestro origen hispánico» - Jordán Bruno Genta (1909-1974)

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En un nuevo aniversario de su martirio, y a modo de homenaje, vayan estas breves pero luminosas líneas; pequeño fragmento de la vasta obra que nos legó este católico y patriota ejemplar, asesinado hace 47 años por el bárbaro terrorismo marxista. La confrontación de estas dos posiciones mentales [1] nos revela la superior y nobilísima tradición de inteligencia y de Verdad que heredamos de la Madre España. Claro está que la preferencia por la Verdad inmutable que el hombre debe servir, puede acompañarse con el fracaso en los negocios circunstanciales de la vida; pero sólo por sus reales caminos se renace a la eternidad del valor. La Historia está llena de hazañosas empresas que fueron pésimos negocios, tales como las Cruzadas o el Descubrimiento y la Conquista de América. Y esto no significa que el español de la Conquista, por ejemplo, no haya tenido el más ajustado sentido de la realidad y de sus duras necesidades. Por el contrario, no existe, no ha existido nunca, espíritu más a