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«Después de la Batalla de Puerto Argentino» - Alberto Caturelli (1927-2016)

Este 14 de junio se cumplirán 42 años de la Batalla de Puerto Argentino, con la cual finalizó la guerra justa que habíamos emprendido contra el invasor inglés. Vayan pues estas líneas, escritas en aquellos tiempos, en recuerdo y homenaje de nuestros combatientes que heroicamente supieron defender y ofrendarse por nuestra Patria.   A pesar de las victorias parciales y del gran triunfo aeronaval argentino, la victoria final no nos fue dada. La tragedia de Puerto Argentino se ha abatido sobre toda la nación. Dios, en su insondable sabiduría, sabe por qué. Hasta el último argentino está convencido, con o sin guerra, que este proceso que comenzó en 1833 no sólo no ha terminado sino que ha recomenzado y que debe seguir rogando por la victoria. Sin embargo, más allá de las pasiones y pequeñeces de los hombres, de las contradicciones en las que caen cuando el dolor domina, es menester preguntarnos por el significado que tiene, en sí mismo, este acontecimiento. ¿Qué debemos pensar? ¿Qué debem

«Por Dios y por España» - Rafael García Serrano (1917-1988)

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«Por Dios y por España se hizo frase habitual y estaba en las conversaciones, en las arengas, en los artículos de fondo y en las crónicas...». Si en la zona comunista las esquelas sin cruz eran como fríos corrales de la desesperación, en la zona nacional, bajo el nombre de los muertos en combate se leía: «Murió por Dios y por España». Los muertos quedaban en los urgentes cementerios del frente o, también, eran llevados a sus pueblos. Jorge Vigón ha escrito en su biografía de Mola, este párrafo estremecedor: «En cualquier carretera de la zona en que dominaban nuestras tropas ningún viajero dejaría aquellos días de encontrarse más de un taxi de la matrícula de Navarra, de Logroño, de Vitoria, de Burgos o de Zaragoza, en el que viajaban unas mujeres enlutadas y llorosas, y sobre el techo del coche un ataúd modesto con un jirón de bandera amarilla y roja prendida sobre la negra tabla». Aquel «Murió por Dios y por España» era algo diferente de la esquela recogida por Agustín de Foxá en

«La tecnología y sus efectos en la estructura temporal de la existencia» - Abelardo Pithod (1932-2019)

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«La prioridad absoluta sobre la que hay que volcarse en el nivel individual y grupal es la familia. Allí debe darse la batalla. Pero las familias no se sostendrán si no se agrupan y se sostienen mutuamente mediante diversas formas de asociación…». Hemos llegado a una situación históricamente inédita debida a la revolución científico-técnica. Su principal efecto existencial es la aceleración o rapidación de los cambios y por ende del tiempo, produciendo una suerte de compactación de pasado, presente y futuro. El pasado se desconecta del presente por la absoluta novedad de los cambios. Hoy no se puede decir nihil novum sub sole , nada nuevo bajo el sol. Lo que estamos viviendo es absolutamente nuevo. Así se hace remota la posibilidad de la historia como magistra vitae . Desde el presente no podemos asomarnos ya al futuro que se ha hecho mucho más imprevisible, ni esperar cosa segura de él por la radicalidad y velocidad de los cambios. La rapidación conduce al instantaneísmo , el primado

«La Verdadera Revolución de Mayo» - Roberto Horacio Marfany (1907-1989)

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«La erección de la Junta Patria fue un acto de fidelidad a los valores tradicionales y trascendentes que es necesario mantener en vigilia siempre como únicos principios verdaderos de nuestra nacionalidad…» Sobre premisas supuestas y artificiosas, la historiografía liberal elaboró y divulgó el concepto de que la Revolución de Mayo fue un levantamiento del pueblo de Buenos Aires contra la monarquía española, para convertir el Virreinato del Río de la Plata en un Estado democrático independiente, adaptándolo a ideas y realidades ajenas. Tal versión ha tergiversado, a sabiendas o por ignorancia, los hechos, las causas y los fines que la promovieron y no ha logrado incorporar a la vida argentina esa supuesta iniciación democrática que, para desgracia nuestra, se ha practicado después con mucho menos perfección y eficiencia de los que encarecen las declamaciones subalternas. La verdad de la Revolución de Mayo es otra. La reacción porteña sobreviene a consecuencia del progreso de la invasió

«Los Pobres» - José María de Estrada (1915-1997)

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Los pobres de mi Señor Jesucristo no tienen donde apoyar su cabeza, como mi Señor, tampoco tenía dónde; ni en un respaldo de piedra. Ellos ambulan las noches frías de invierno de puerta en puerta pidiendo un poco de pan o un poco de leche que dé calor a sus manos yertas.   No tienen elegancia ni agradable aspecto, sus ojos están hendidos por el llanto; y saben que muy pocos se compadecen de su falta de higiene y de su quebranto; son muy pocos los que ven bajo sus manos sucias la divina mano; son muy pocos los que enjugan sus lágrimas con un respeto santo. Ellos van de puerta en puerta, golpeando en las noches crueles; pero hay más frío en el corazón de los ricos que escuchan cómodamente ese quejido del que está crucificado entre el ludibrio de los infieles y que no han oído lo del avaro y lo del leproso doliente.   Porque ellos no saben quién es ese Visitante que llama todas las noches y que espera en las puertas de las iglesias cuando las campanas amanecen en su cántico de bronc

«Polémicas y prohibiciones» - Aníbal D'Angelo Rodríguez (1927-2015)

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«...Como tantas veces se ha dicho, en el mundo del siglo XX hay muertos de primera y muertos de segunda...». Hace ya tiempo, «Clarín» publicó, a toda página, un título según el cual habría una «polémica en Buenos Aires por la venta de “Mi Lucha”, el libro de Hitler». Como pasa –ay– tan seguido con los diarios y sus titulares, la lectura de lo escrito bajo el título bajaba mucho los decibeles del asunto. La «polémica» quedaba reducida a la opinión, vertida a pedido del diario, de don Marcos Aguinis y don Osvaldo Bayer, escritores ambos de mucha fama en nuestro teatrillo de las letras. El primero no está muy seguro, y tras afirmar que «el nazismo no es sólo una ideología política, sino una organización genocida», se pregunta si «es correcto volver a estimular la discriminación, la tortura, el abuso, los genocidios», pero reconoce que «se debe respetar la libertad de expresión» y en una vuelta de tuerca más se pregunta si «es saludable permanecer indiferentes ante un arma de destrucci

«Moscú» (fragmento) - Antoine de Saint- Exupéry (1900-1944)

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«…Pero para los hombres no hay jardinero. Mozart niño será marcado como los demás por la máquina moldeadora. Mozart tendrá sus mayores alegrías de música corrompida en el hedor de los café-concerts. Mozart está condenado…» El viaje de Saint-Exupéry a Rusia tuvo lugar en abril y mayo de 1935, luego de su gira por el Mediterráneo en Conty y Prévot, donde dio una serie de conferencias, y antes de partir para el trágico raid París-Saigón por el Simún. Saint-Exupéry llegó el 29 de abril a Moscú. En las últimas páginas de Tierra de Hombres figuran recuerdos de ese viaje: «Mozart asesinado». Cf. «Paris-Soir», del 3, 14, 16, 19, 20 y 22 de mayo de 1935. Hacia la U.R.S.S. El otro día describí el 1° de mayo en las calles de Moscú adonde había llegado la víspera. Cedí de ese modo a la actualidad. Pero antes debía haber contado mi viaje. El viaje es algo así como un prefacio que prepara a comprender un país. Hasta puede ser que la misma atmósfera del rápido internacional enseñe algo. No se trata