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«“Descenso y ascenso del alma por la belleza”, de Leopoldo Marechal» - José María de Estrada (1915-1997)

Publicamos hoy esta excelente recensión de la citada obra de Marechal. Un pequeño fragmento de esa misma obra hemos publicado anteriormente en el blog. El lector que lo desee podrá descargarlo al pie de esta página. Descenso y ascenso, tal es el viaje natural del alma. Descenso hacia lo creado y ascenso hacia el Creador. Descenso hacia lo sensible y ascenso por lo sensible hacia lo inteligible. El alma y el cuerpo constituyen una unidad perfecta que es el hombre. El alma puede vivir sin el cuerpo, pero no se completa sino con el cuerpo. Es decir, que no hay hombre completo sino cuando existe un cuerpo informado por un alma. De ahí que el cuerpo no sea algo absolutamente despreciable, como creía Platón, ni su origen sea perverso, como también afirmaban los maniqueos y todos aquellos que han creído en la existencia de un principio absoluto del mal. Dios creó el alma y el cuerpo. Deus creavit coelum et terram . El mal no es más que un desorden, una desintegración. Por eso el hombre debe v...

«Las ilusiones del Centenario» - Ernesto Palacio (1900-1979)

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Y continuando con la «Semana de Mayo» he aquí un excelente análisis de lo que en realidad fue el centésimo aniversario de aquellas jornadas. «...El programa de Caseros se cumplía, en efecto. Todo lo nacional estaba a punto de desaparecer. Hasta la misma imagen de la Argentina real, suplantada por una grotesca mentira...». El optimismo progresista alcanzó su punto más alto en los festejos del Primer Centenario de la emancipación, en mayo de 1910, siendo presidente Figueroa Alcorta y electo ya su sucesor, Sáenz Peña, cuyo nombre suscitaba una esperanza. El país se sentía fuerte, rico y seguro del porvenir. Contaba con poco más de siete millones de habitantes, la tercera parte extranjeros, de las inmigraciones de las últimas décadas, preferentemente italianos (casi un millón) y españoles (ochocientos mil). El desarrollo económico correspondía al aumento de población y tenía sus manifestaciones visibles en la construcción de obras públicas, que se acentuó notablemente bajo esa presidenci...

«La principal razón de la legitimidad de la autonomía» - Enrique Díaz Araujo (1934–2021)

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En un nuevo aniversario de los sucesos de mayo de 1810, y ante las actuales y extrañas posturas de ciertos llamados «hispanistas», adversos a la independencia de los países hispanoamericanos durante el S.XIX, estimamos oportuno publicar un pequeño pero muy esclarecedor fragmento del capítulo titulado «Otra utopía: El Pseudo-Carlismo americano» que integra el libro «Ensayos ásperos» de Díaz Araujo [1] . [...] Sin embargo, el argumento legitimador central radicaba en la peculiaridad e intangibilidad americana, frente al caso concreto de la cautividad del monarca que se ceñía la Corona de Castilla. En tal sentido, cabe adelantar que en 1810 los gobiernos provisionales de las Juntas Americanas fueron legítimos (por lo menos, tan legítimos como los de las Juntas Peninsulares), mientras el Consejo de Regencia de Cádiz fue claramente usurpador (porque violaba la peculiaridad americana, pactada en 1520, y porque la Junta Central no tenía facultades para nombrarlo). Resulta que los neocar...

«La nostalgia del fascismo» - Henri Massis (1886-1970)

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«Si el “fascismo” había podido conquistar un número tan grande de jóvenes era porque respondía a unas ardientes esperanzas. La opinión liberal no oponía nada más que lo negativo a sus afirmaciones contagiosas; el “antifascismo” que proponía no era una “mística” digna de Francia» . En espera de las tormentas que se avecinaban [1] , la juventud perdía no el valor, sino la salud moral, el equilibrio, roída por una forma extraña de «desesperación». Todas las juventudes extranjeras, exaltadas por nuevas formas de vida, se sentían llamadas a destinos heroicos, unidas en una comunidad inseparable y como transportadas más allá de sí mismas. Se dejaba sentir nuestra impaciencia por un «compromiso» en el que se pudiera reunir el entusiasmo, el optimismo, la sensación vital de existir. Si el «fascismo» había podido conquistar un número tan grande de jóvenes era porque respondía a unas ardientes esperanzas. La opinión liberal no oponía nada más que lo negativo a sus afirmaciones contagiosas; el «...