«Los Caballeros de Cristo» - Santiago de Estrada (1908-1985)
«...si jamás pudo lograrse en la historia el arquetipo de guerrero soñado por Platón, ha sido posible, en cambio, la existencia real y física del guerrero de Cristo, guardián celoso de la Cristiandad». Platón asigna a la clase de los guerreros la noble función de custodiar la paz y el orden. Para que tarea semejante sea desempeñada con desinterés y, sobre todo, con ánimo esforzado, empieza por exigir que ninguno de ellos posea bienes, salvo los indispensables para cumplir con sus deberes. Tampoco admite que vivan en propiedades particulares, ni de sus propios graneros, pues han de vivir como cuadra a guerreros sobrios y valerosos: en cobertizos comunes, con el sustento imprescindible para que el cuerpo no desfallezca en medio de las fatigas y trabajos que están llamados a experimentar. Quiere también que tengan conciencia cabal de la dignidad que revisten, de la misión divina a que han sido llamados, y, así, no han de entregarse a lujos ni a liviandades, ni han de apetecer tierras, cas...