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«Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas...» (fragmento) - Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616)

[...] En estos y otros razonamientos iban los andantes, caballero y escudero, cuando vieron, habiendo andado poco más de una legua, que encima de la yerba de un pradillo verde, encima de sus capas, estaban comiendo hasta una docena de hombres, vestidos de labradores. Junto a sí tenían unas como sábanas blancas, con que cubrían alguna cosa que debajo estaba; estaban empinadas y tendidas, y de trecho a trecho puestas. Llegó don Quijote a los que comían, y, saludándolos primero cortésmente, les preguntó que qué era lo que aquellos lienzos cubrían. Uno dellos le respondió: –Señor, debajo destos lienzos están unas imágines de relieve y entabladura [1]  que han de servir en un retablo que hacemos en nuestra aldea; llevámoslas cubiertas, porque no se desfloren, y en hombros, porque no se quiebren. –Si sois servidos –respondió don Quijote–, holgaría de verlas, pues imágines que con tanto recato se llevan, sin duda deben de ser buenas. –Y ¡cómo si lo son! –dijo otro–. Si no, díg

«Un poeta contra la usura» - Rubén Calderón Bouchet (1918-2012)

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    Los males de nuestro tiempo son muchos, pero uno de los más funestos es, indudablemente, el papel determinante que asumió la economía en el proceso de todas las actividades del espíritu. Ezra Pound lo vio así desde que comenzó la difícil tarea de pensar por su cuenta y se hizo conscientemente fascista contrariando los sentimientos de su pueblo y de su educación. El fascismo representó para él el único camino transitable para devolver a la economía su situación de sierva en el orbe de nuestra civilización.    Nació en Idaho, Estados Unidos, el 30 de octubre de 1885 y luego de realizar estudios en la Universidad de Pensilvania y en el Hamilton College, fue encargado del curso de literatura romántica en la misma universidad donde estudió. A partir de 1910 vivió más en Europa que en los Estados Unidos. Sus continuos viajes a Italia lo pusieron en contacto con Mussolini y se convirtió en un admirador entusiasta de su régimen político. Indudablemente, los norteamericanos nunca pudi

«Los tres Magos» - Giovanni Papini (1881-1956)

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          Algunos días después, tres Magos llegaban de la Caldea, y se postraban ante Jesús. Acaso venían de Ecbatana, tal vez de las orillas del mar Caspio. Caballeros en sus camellos, con las petacas repletas colgadas de las sillas, vadeado habían el Tigris y el Éufrates, atravesado el gran Desierto de los Nómades, contorneado el Mar Muerto. Una estrella nueva –semejante al cometa que aparece de tarde en tarde en el cielo para anunciar el nacimiento de un Profeta o la muerte de un César– los había guiado hasta Judea. Habían venido para adorar a un Rey y se encontraron con un recién nacido, mal fajado, escondido en un Establo. Casi mil años antes que ellos, una reina de Oriente había venido en peregrinación a Judea, trayendo ella misma sus dones: oro, aromas y piedras preciosas. Pero había encontrado a un gran rey en el trono, al rey más grande que haya reinado en Jerusalén y de sus labios había aprendido lo que antes nadie había sabido enseñarle. En cambio, los Magos, que se creí

«La ocasión: 1095» - Hilaire Belloc (1870-1953)

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      El impulso del que nació la Cruzada fue obra de un solo hombre.      No es frecuente que, en historia, pueda decirse esto en forma tan categórica como puede decirse de los sucesos de 1095. Los grandes movimientos de esta naturaleza surgen de la profunda e infinitamente compleja masa de lo humano. Tantas veces se ve surgir una tendencia, se advierte que obran por debajo fuerzas confusas, se percibe cierta convergencia general que precede y forma un movimiento cataclísmico. Es como si miráramos una de esas grandes olas que hacen surgir sus crestas de las profundidades, monstruosas y ciegas. Ocurrió así con la revolución religiosa del siglo XVI y con el derrumbamiento occidental del gobierno central de Roma en el siglo V. No ocurrió así con la Gran Cruzada.       Existían todas las tendencias, así como las confusas convergencias de fuerzas, pero el comienzo de la acción, la chispa, la empresa, fue obra de una sola voluntad y de una sola voz que actuó sobre el material ya preparado.

«Levantad vuestras cabezas porque vuestra redención se acerca» - San Rafael Arnáiz Barón (1911-1938)

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Con la presente publicación, «Decíamos ayer...», desea a todos sus lectores una muy feliz y santa Navidad. 22 de diciembre de 1936 Navidades de 1936... ¡Navidad!..., ¡fiesta del Cielo, fiesta en el alma..., fiesta en el hogar!... De muchas maneras se puede celebrar la fiesta de las fiestas... De muchas maneras se puede esperar al Dios que va a nacer entre los hombres. De muchas maneras celebra el mundo el acontecimiento de la llegada de Dios. Es la primera vez en mis 25 años, que no estoy en casa de mis padres durante la Navidad. Voy a celebrarla este año en una Trapa, de muy diferente manera que otras veces. No sé si mejor o peor, sólo sé que con más austeridad y mayor recogimiento. ¡Navidad!... ¡Cuántas cosas me recuerda!... ¡Cuántas cosas me dice esta palabra!... En estos días luchará mi alma de monje que sólo busca el amor de Jesús en el silencio y la soledad, y mi alma de hombre sensible, aun no muerta a los quereres humanos, y que en su flaqueza añora el calor de la

«Expectación de la Gracia» - César E. Pico (1895-1967)

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Non decent stultum verba composita (Prov. XVII, 7). El orden universal de las criaturas, el mundus intelligibilis de los antiguos, en nada manifiesta tanto su armonía jerárquica como en esa aptitud de congruencia respecto a la gracia que Santo Tomás considera tan honda y amorosamente. La naturaleza está en expectación de la gracia. La sobrenaturaleza asume, capta y sobreeleva a los seres naturales sin destruir su esencia: el Creador preestableció la armonía insertando en sus criaturas una aptitud receptiva, congruente con su destino sobrenatural. Y esa aptitud que no es la gracia, sino una predisposición para recibirla, permite contemplar el plan divino de la creación como una vasta jerarquía celeste sin solución de continuidad. Túnica inconsútil, destinada a manifestar la gloria de Dios ocultando a la Palabra creadora. Porque es gloria de Dios velar la palabra (Prov, XXV, 2). Por eso, cuando la Verdad fue despojada de su túnica y se manifestó desnuda y levantada para atraer

«La causa del mal» - Eugenio Vegas Latapié (1907-1985)

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Una exacta y magistral síntesis de la historia de España de los últimos siglos. Con una aguda intuición de los efectos que luego traerían las causas allí señaladas; y de una asombrosa actualidad. En su número 85, A CCIÓN ESPAÑOLA del 1 de marzo de 1936, publicaba el último de sus editoriales: L A CAUSA DEL MAL , debida a la pluma de nuestro amigo Eugenio Vegas Latapié, académico numerario de la Real de Ciencias Morales y Secretario del Consejo de Estado. Este editorial le valió ser galardonado con el premio «Luca de Tena 1936», y fue reproducido en la A NTOLOGÍA de A CCIÓN E SPAÑOLA , publicada en Burgos, un año después. Su contenido, que era entonces de gran actualidad, sigue siéndolo hoy en idéntico si no mayor grado. Por eso, creemos oportuno reproducirlo aquí en VERBO seguros de que para nuestros lectores les será motivo de seria reflexión y enseñanza. España agoniza de ignorancia desde que olvidó los verdaderos principios religiosos, sociales y políticos. Hace dos siglos que

«Adviento – Solemnidad de la juventud» – P.Johannes Pinsk (1891–1957)

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Cuando hablamos de Adviento como solemnidad de la juventud, esto debe ser entendido así: la actitud juvenil –el ser joven con sus exigencias esenciales– es la que recibe de la Iglesia una expresión solemne y una forma radiante el Adviento. Ser joven es, en su esencia, ser dirigido hacia el futuro. La suma de los años de vida no diferencia, decisivamente la juventud y la ancianidad. Se es joven en la medida en que la espera del futuro es el poder definitivo y moldeador de la vida, en tanto que es viejo aquel que sólo vive considerando el pasado en los recuerdos. El Adviento de la Iglesia es la gran espera del gran futuro; gira en torno a la venida del Señor. Pero misal y breviario de la Iglesia Romana hacen distinguir claramente que no se evoca mucho Su venida a Belén. El nacimiento del Señor es, como acontecimiento histórico, el fundamento de la completa obra redentora de Cristo. Aun cuando no sea, en modo alguno, un suceso insignificante y accesorio, no es, sin embargo, nada más que

«El Trabajo» - Charles Peguy (1873-1914)

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    Si vivimos lo bastante para alcanzar la edad de las «confesiones», si tantas empresas iniciadas a manos llenas nos dejan sitio para poner por escrito un mundo que hemos conocido, trataré de representar un poco lo que era hacia 1880 el admirable mundo de la enseñanza primaria: y más generalmente trataré de representar lo que era entonces todo ese admirable mundo obrero y campesino, digámoslo en una sola palabra, todo ese admirable pueblo.     Era rigurosamente la antigua Francia y el pueblo de la antigua Francia. Era un mundo en el cual ese hermoso nombre, ese hermoso nombre de pueblo, recibía su plena, su antigua significación. Cuando hoy se dice pueblo, se hace literatura y además una de las más bajas literaturas: la literatura electoral, política, parlamentaria. Ya no hay pueblo. Todo el mundo es burgués. Porque todo el mundo lee su periódico. Lo poco que quedaba de la antigua aristocracia se ha transformado como las otras en una burguesía de dinero. La antigua burguesía se