«Virtud de esperanza y optimismo» - Gustave Thibon (1903-2001)
«Dios quiere el bien y permite el mal. Nuestra labor consiste en apoyarnos en el bien que Dios quiere con el fin de disminuir el mal que Dios permite». Recientemente, discutía con un joven sacerdote cuya fe en Dios se traducía por una vertiginosa «apertura» al mundo moderno. Y como le hiciere partícipe de mis inquietudes respecto a ciertas corrientes actuales, tales como los progresos de la colectivización y del anonimato, el condicionamiento de los espíritus por las propagandas, la regresión hacia la barbarie en las luchas políticas, la disolución de las costumbres, el saqueo y la contaminación de la naturaleza, etc., obtuve por toda respuesta esta exclamación reprobadora y compasiva: «¡Qué pesimismo! ¿Y qué hace, pues, con la virtud de la esperanza?» Contesté: «¿Acaso es ser pesimista ver el mal y el peligro allí donde están y buscar las soluciones? En cuanto a la virtud de la esperanza, ésta no tiene nada que ver con el optimismo ciego y beato que se tapa los ojos ante el mal y ...