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«Karolus» - Harold Lamb (1892-1962)

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He aquí el pequeño prólogo de una espléndida biografía del Emperador Carlomagno. Con su publicación, «Decíamos ayer…» ofrece a sus lectores el libro completo, que podrá descargarse en PDF al pie de la página. Su nombre era Carlos. Tras su muerte, durante generaciones, la gente lo recordó como un gran hombre, y con este apelativo, Carlomagno , o Carlos el Grande, pasó a la historia. Este nombre, además de inusual, viene a subrayar un hecho muy destacable. Carlomagno, a diferencia de la mayoría de reyes, parece haber pertenecido no a una, sino a todas las naciones de la Europa occidental y cristiana. Y ello se debe a que, hacia el final de su vida, consiguió unificar a esos pueblos en una única comunidad cristiana y, con ello, les proporcionó una esperanza. En su época y en aquella región del mundo, la civilización estaba agonizando. Junto a las últimas legiones romanas, la ciencia, la ley y el orden –los pilares que nos sostienen en la actualidad– retrocedían ante el empuje de nues...

El último en llegar
HAROLD LAMB (1892-1962)

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Los viajeros y monjes vagabundos llevaron al norte las noticias de la cruzada. Al principio no se daba gran importancia a estas noticias, una nueva guerra, lejos de la tierra de los mares grises y los fiordos rocosos, donde los hombres se dedicaban a la pesca y al pillaje, y los bosques vírgenes se extienden hasta las tundras blancas. Luego las noticias cambiaron. Toda la Cristiandad marchaba a la guerra para liberar a Jerusalén. El gigantesco Erik el Bueno, rey de Dinamarca, fue quien primero tomó la cruz. En compañía de su esposa Bothilda –la de la blanca piel– se puso en camino con tres mil hombres armados con hachas y espadas. Jerusalén estaba lejos, pero los daneses son gentes pacientes, y el Rey y sus secuaces avanzaron hacia el sur atravesando los bosques de Rusia donde eran saludados por sacerdotes barbudos. En trineos y a lomos de caballo llegaron al sur, y su camino los condujo a Constantinopla. Alejo les dio regalos y reliquias, y los daneses de la guardia impe...