El hombre en el caos (fragmento)
TEODORO HAECKER (1879-1945)
[...] Ni la selva virgen de lujuriosa vegetación, ni el desierto estéril, ni el fondo del mar, lleno de vida exótica y abundante, ni las rocas, la nieve y el hielo de las altas montañas, ni los volcanes y los arrebatados torrentes, ni los rayos del sol, benéficos o mortales, ni las tormentas estruendosas, nada de esto es manifestación del caos de esta época. Todas estas realidades naturales no se dan fuera del orden debido, antes siguen puntualmente las leyes insertas en su ser, y se someten al orden de la Naturaleza que, según la voluntad de Dios, fue creada por el Espíritu, pero no fue dotada de espíritu, ni es propiamente creadora. Esta frase no contradice a la idea del Apóstol de que toda la creación, no sólo el hombre, espera con ansia el Advenimiento. Esta nostalgia es en la creatura tanto más fuerte cuando más «ordenada» es. El caos a que aquí nos referimos cuando hablamos del caos de esta época, afecta a las cosas sobre las cuales puede el hombre, e...