«Imperio y Letra de España» - Rafael García Serrano (1917-1988)

«Cuando los pueblos tienen algo que comunicar su poesía se hace absolutamente oficiosa. El poeta no tiene más misión que cantar el tema del Jerarca, del Honor, del Héroe. Hacer el parte de guerra: el Comunicado. En cambio, si un pueblo no tiene nada que decir, ni divino ni humano, su poesía es desorganizada, triste, con numerosos gérmenes de peligro...»

Año de 1492. Conquista de Granada. Descubrimiento de América. Más: se traducen las églogas de Virgilio, se termina la Catedral de Toledo y se publica la primera gramática nacional de Europa: la española. Dedicada a la «reyna de España e las Islas de nuestro Mar». Y en esa gramática primogénita la razón suprema del esfuerzo es esta: «que siempre la lengua fué compañera del Imperio: e de tal manera lo siguió: que juntamente comenzaron, crecieron e florecieron, e después juntamente fué la caida de entrambos». Nuestro Maestro Elio Antonio de Nebrija sabía de cosas antiguas y en sus palabras de Imperio y Lengua un nombre le quemaba los ojos: Roma.

El César presentido llega a través de poemas y lanzas. Y guerras civiles. Los Césares necesitan de una guerra civil que fecunde el amor de los hombres al combate. Todo se resume en el soneto imperial –no hay otra palabra más precisa– de Hernando de Acuña:

Ya se acerca, Señor, o ya es llegada
la edad gloriosa en que promete el cielo
una grey y un pastor sólo en el suelo
por suerte a vuestro tiempo reservada. 

Ya tan alto principio en tal jornada
os muestra el fin de vuestro santo celo
y anuncia al mundo para más consuelo,
un Monarca, un Imperio, y una Espada.

(Con gesto de heraldo. O de pasquín moderno. Anuncia al mundo. Cuando los pueblos tienen algo que comunicar su poesía se hace absolutamente oficiosa. El poeta no tiene más misión que cantar el tema del Jerarca, del Honor, del Héroe. Hacer el parte de guerra: el Comunicado. En cambio, si un pueblo no tiene nada que decir, ni divino ni humano, su poesía es desorganizada, triste, con numerosos gérmenes de peligro. Venéreos a veces)

Ya el orbe de la tierra siente en parte
y espera en todo vuestra monarquía
conquistada por vos en justa guerra. 

Que a quien ha dado Christo su estandarte,
dará el segundo más dichoso día
en que vencido el mar, venza la tierra.

(Por cesión de Cristo. Por gracia de Cristo. Cielo, tierra y mar. Y una batalla de siglos llenando el mundo para que los hombres glorifiquen su cuerpo con el heroísmo y salven su alma combatiendo por Dios).

Sólo una nota: Garcilaso, poeta en pie de guerra. No sé qué cosa era más de su agrado: si la paz o la guerra. Es igual. Él murió en su puesto. Garcilaso de la Vega

«pastor de los sonetos renacientes»

se unió a la antigua Roma por vía de dolor individual, de su dolor de Elisa y Galatea. Yo nada más quiero rezarle mi oración impaciente y desvelada:

Felices los que mueren combatiendo por el Emperador. Felices los que mojan los brazos de un Santo con su agonía y expiran en la gracia de Dios, tras el combate. Felices los que tienen exequias y funerales de dolorida venganza. Felices los que escribieron versos y mataron hombres.

(En el año de 1536 podía morir un poeta, en pie de guerra, bajo la luz de un futuro Santo. Descanse Garcilaso en la Paz del Señor, bajo su olivo, en el Claustro).

Garcilaso seguía la moda de Roma. Luego veremos que Cervantes siguió la de Italia.

España marcha velozmente, impulsada por presentimientos, sin pararse a mirar atrás.

Carlos V. Saco de Roma, 1527. La lengua española se hace inmensa. Universal. Debe sustituir al latín. Y el Emperador, en 1536, habla el castellano ante el Papa[1]. Es que en la lengua imperante se había introducido el latinismo y con él la segunda catolicidad en el mundo. Pleno XVI. «Máxima España, yema del mundo». «El español ha nacido para mandar, no para ser proletario». Y «sólo en nombre de Roma ha tenido imperio España.»

El antihéroe de la picaresca no se hace lugar en la luminosa tierra de Castilla. Tiene la llanura una Geografía Imperial, que después de el Escorial –Roma granítica asida al cielo y al Guadarrama– se ha de convertir en humilde geografía de pícaros y lugares de Picardía. Las Almadrabas, Potro, Oliveras, Arenal, Ventillas, Zocodover...

Era tanta la velocidad de España, tanto su mirar a lo alto, que un mal día no encontró a los Héroes y se dejó llevar de pícaros.

* En «A Roma por todo y volverá a reír», publicado en Revista Jerarquía, n°1 - Navarra 1936.


[1] La descripción de este gran episodio histórico, y narrado -además- con la magnífica prosa de Eugenio Montes, fue una de las primeras publicaciones efectuadas en este blog. Para quien le interese su lectura, puede descargarse AQUÍ

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