Tercera parte - La hoz y el martillo (fragmentos)
AGUSTÍN DE FOXÁ (1903-1959)
José Félix, ayudado por la vieja criada y la mujer del portero, quemaba, en la estufa del cuarto de baño, los periódicos de Falange y unos retratos del Rey. –Aquí tenía esto la señorita. –No hay más remedio que quemarlo. Era un retrato de Calvo Sotelo dedicado días antes de su muerte. Ya ardía entre las astillas una banderita española. La noche anterior habían enterrado en la cueva un viejo revólver. Se despidió de los porteros. –Bueno; yo ya me voy. Si preguntan por mí, que me he marchado a Valencia. Salió a la calle. Encontró un Madrid desolado, diferente; con los mismos edificios y la misma gente, aquélla era ya otra ciudad. Se daba cuenta así, de la fuerza enorme de las ideas. A pesar de la geografía, aquello ya no era España. En la Gran Vía, en Alcalá, acampaba la horda; visión de Cuatro Caminos y de Vallecas, entre los hoteles suntuosos de la Castellana, bajo los rascacielos de la avenida del Conde de Ferialver. Los «paqueos» habían cesado, pero los autos ocup...