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Mostrando las entradas de diciembre, 2018

El ingenioso hidalgo
FELIPE XIMÉNEZ DE SANDOVAL (1903-1978)

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Si hubiéramos de buscar en el hombre de la piel de toro el tipo medio humano del español del siglo XVI, que vive, sufre, trabaja y muere mientras sus grandes Reyes, capitanes y diplomáticos hacen la gran historia, no necesitaríamos la linterna de Diógenes para el difícil hallazgo. El prototipo del español de esa centuria gloriosa y fracasada es Miguel de Cervantes Saavedra. Miguel de Cervantes y su obra genial que sintetiza un pueblo. Miguel de Cervantes, soñador y escéptico, socarrón y lírico, caballeresco y plebeyo, realista e idealista, prosaico y poético. Miguel de Cervantes, militar y cautivo, escritor y burócrata, católico y pícaro, andariego y estático, ingenuo y truhán, quijotesco y pancista en suma. Aunque el libro inmortal aparezca en el XVII, Cervantes es el español del siglo XVI que ha pasado por los estados de alma de la Unidad, el Descubrimiento, la guerra comunera, el Imperio y la Contrarreforma. El español, primero reflexivo y desconfiado; luego apegado a su bolsa; de…

El Nacimiento del Hijo de Dios
P. LEONARDO CASTELLANI (1899 -1981)

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Con la presente publicación «Decíamos ayer...» desea para sus lectores una muy feliz y santa Navidad.
     El Nacimiento del Señor, la Natividad, que llamamos abreviadamente «Navidad», es la fiesta cristiana más grande después de Pascua de Resurrección, y la más popular de todas; realmente un misterio gozoso; el centro de todos ellos; pues «tanto amó Dios a los hombres –dice el Apóstol San Juan– que les dio su Hijo Unigénito, no para que los juzgue sino para que los salve». «He aquí que os anuncio un gozo para todo el pueblo» –dijo el Ángel a los Pastores–. Jesucristo nació a 8 kilómetros de Jerusalén, en Belén, que significa «casa de pan», como había predicho el profeta Miqueas. San José y la Virgen sabían la profecía de Miqueas; pero no sabían que los iban a obligar a ir de Nazareth a Belén los romanos; un decreto de Augusto el César obligando a sus súbditos a empadronarse cada uno en la ciudad de su familia. El Rey David había nacido en Belén de Judá; y san José y la Virgen eran des…

La configuración sacramental del mundo material (fragmento)
JOHANNES PINSK (1891 – 1957)

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[...] Los alimentos y demás objetos En el Rituale Romanum encontramos bendiciones para los diversos alimentos y bebidas; una bendición de los puentes y las fuentes; bendiciones de los vehículos –desde el simple carruaje hasta el avión– una bendición para las farmacias, para los molinos, para el barco pesquero, para los sismógrafos, para las bombas de incendio, para las camillas y la lencería de los enfermos; bendiciones de los caballos y otros animales domésticos como también de sus piensos; una bendición de las abejas y gusanos de seda; bendición de los montañistas y sus aparejos; en una palabra, todo lo que de alguna manera tiene importancia y valor en la vida humana, tiene su especial bendición. Además existe como para abarcarlo todo, una Benedictio ad omnia una Bendición para cualquier objeto. Se puede añadir que en la Edad Media se unía a estas bendiciones una copiosa superstición. Pero prescindiendo de este uso supersticioso, la íntima justificación de estas bendiciones está en s…

Tiempo de Adviento
SANTIAGO DE ESTRADA (1908-1985)

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Ni la angustia del pecado, ni el dolor de la naturaleza caída, sombras ambas que pesan sobre la humanidad entera, podrían eclipsar la suave luz de la Esperanza; de esa Esperanza que la Misericordia depositó en el corazón del hombre el día mismo de la prevaricación. Por eso la Santa Iglesia inicia el ciclo de la divina alabanza con el recuerdo de la Promesa y deja para después el llanto amargo de la Culpa. El tiempo sagrado de Adviento es tiempo de Penitencia... Pero la Penitencia del Adviento es sólo un purificarse en vísperas de la Encarnación: un abrir surcos y roturar tierras para que la Tierra germine al Salvador. Penitencia que invita a usar de este Siglo con sobriedad, con justicia y con piedad, en la Esperanza del advenimiento del Dios grande, de Jesucristo Nuestro Salvador. Adviento es tiempo de orar. La Redención no procede del esfuerzo humano ni es obsequio debido a mentidos méritos; no es obra de los hijos del Pecado, ni fruto que se alcance a fuerza de trabajos. Como el ro…