Entradas

Carta a un escultor
DIMAS ANTUÑA (1894 - 1968)

Hoy, Solemnidad de San José, «Decíamos ayer...» desea evocarlo y honrarlo mediante la presente publicación.
    Mi querido amigo: Me dice Ud. que le han encargado una imagen a San José para una iglesia y que no sabe si aceptar o no ese trabajo que considera difícil; considérelo imposible, y luego acéptelo. No va Ud. por propia inspiración hacia San José (cosa que sería ir directamente a un fracaso, o a una obra falsa) sino que una circunstancia lo pone a Ud. delante del Santo. Ahora bien, yo creo que las circunstancias no existen y que delante de cada circunstancia debemos decir: Dominus est, y negarnos. Negar nuestros gustos, negar nuestras virtudes, negar hasta esa idea que nos hemos formado de lo que somos capaces de hacer. ¿San Pedro era capaz de caminar sobre el agua? No, por cierto. Pero era capaz de echarse al agua. Y eso es lo importante. Lo demás lo obrará el Señor en nosotros. Su imagen tiene un destino especial, será dedicada al culto. ¿Cuál es la función de una imagen expue…

Oligarquías de comité
ERNESTO PALACIO (1900-1979)

Imagen
Los sectarios de la intangibilidad de la ley Sáenz Peña y del sufragio universalmente obligatorio profesan cándidamente la convicción de que con dicha panacea tienen asegurado el gobierno propio para toda la eternidad y están seguros de que al depositar sus votos en las urnas realizan un acto de positiva soberanía. Esta misión, hábilmente alimentada por los profesiones de la política, constituye la sustancia de la ideología democrática dominante en todos los sectores de la opinión pública y explica el optimismo general que acompaña a las convocatorias de elecciones. Cada ciudadano se cree dueño de su sufragio y capaz de influir, en la proporción que le corresponde, sobre el destino de la República. Esto lo tonifican, haciéndole adquirir sobre su importancia individual, una opinión elevada, que los políticos confirman con sus lisonjas de postulantes.

Pero si el ciudadano en cuestión prescindiera para juzgar el alcance de su soberanía, de la adulación de los políticos y la retórica democ…

Sentido del ayuno
JOSEF PIEPER (1904-1997)

Imagen
Ayuno y alegría del corazón La «alegría del corazón», hilaritas mentis, es algo que la Iglesia suele relacionar, con especial predilección, con el ayuno y abstinencia, formas primigenias de toda ascética[1]. La estrecha relación entre ambas cosas viene ya de aquel mandamiento del Señor que nos transmite San Mateo y que la Iglesia nos recuerda cada año al comenzar la Cuaresma: «Cuando ayunéis, no aparezcáis tristes...» (Mt. 6, 16). San Agustín dice que no importa lo que uno coma ni la cantidad que consuma, mientras no se dañe al prójimo, con quien se convive, no se dañe el bien del interesado y no se atente contra la propia salud. Lo que importa saber es si se está fácilmente dispuesto a renunciar a ello con alegría del corazón, cuando la necesidad o el deber lo requieran[2].
El deber razonable de ayunar  Si la necesidad lo exige, no hay nada que comentar. Pero ¿por qué hay a veces un deber de ayunar? La respuesta a esta pregunta nos va a llevar al fondo mismo que se agita bajo el tema …

«El Principito» (fragmento)
ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY (1900-1944)

Imagen
Hoy, 1 de marzo, «Decíamos ayer...» cumple un año de existencia. Hemos de agradecer, pues, a los pacientes lectores que han alentado la permanencia de este blog. Vaya entonces este lindísimo fragmento de «El Principito» dedicado a todos los visitantes amigos.
XXI Y entonces apareció el zorro; –Buenos días –dijo el zorro. –Buenos días –respondió cortésmente el principito, a la vez que se volvió, pero no vio a nadie. –Estoy aquí –dijo la voz– al pie del manzano... –¿Quién eres? –dijo el principito–. Eres muy bonito... –Soy un zorro. –Ven a jugar conmigo –le propuso el principito–. ¡Me siento tan triste!... –No puedo jugar contigo –dijo el zorro–. No estoy domesticado. –¡Ah! Perdón –dijo el principito. Y añadió después de reflexionar: –¿Qué significa «domesticar»? –Tú no eres de aquí –dijo el zorro– ¿Qué buscas? –Busco a los hombres –dijo el principito–. Pero ¿qué significa «domesticar»? –Los hombres –dijo el zorro– poseen rifles y cazan. Eso es muy molesto. También crían gallinas; esa es …

6 de febrero de 1945: Fusilamiento de Robert Brasillach
ROBERTO H. RAFFAELLI (1945-1989)

Imagen
Este 23 de febrero se cumplirán 30 años de la muerte de Roberto Raffaelli. «Decíamos ayer...» publica este artículo de su autoría como un pequeño homenaje a su memoria. 

«Si hubiera tenido tiempo, habría sin duda escrito el relato de los días que viví en la celda de los condenados a muerte de Fresnes, bajo ese título. Se dice que ni la muerte ni el sol se miran de frente. Sin embargo, lo intenté. Nada tengo de estoico, y es duro desprenderse de lo que se quiere. Pero traté sin embargo de no dejar, a quienes me veían o pensaban en mí, una imagen indigna. Los días, los últimos sobre todo, han sido ricos y plenos. No me hacía muchas ilusiones, sobre todo desde que supe el rechazo de mi recurso de apelación, rechazo sin embargo previsto. Concluí el trabajito sobre Chénier que había comenzado, escribí todavía unos poemas. Tuve una noche mala, y por la mañana esperaba. Pero las otras noches, después, dormí con calma. Las tres últimas tardes releí el relato de la Pasión, cada tarde, en cada un…

Nacimiento de las sociedades católicas (fragmento)
GODOFREDO KURTH (1847-1916)

Imagen
Triste y lúgubre se presentaba el porvenir de la Iglesia católica y de la civilización cristiana en el momento en que se cerraba el siglo V. Caía la tarde de aquella jornada tempestuosa que había visto morir a un mundo. El estrépito de los tronos hundidos y de los pueblos precipitados unos sobre otros resonaba aún en los oídos de los contemporáneos; los espíritus estaban todavía llenos de las escenas de horror y de espanto que habían acompañado la agonía de la sociedad romana. Ningún rayo de luz brillaba sobre sus ruinas, y nada parecía anunciar nuevas auroras para la humanidad. A cualquier parte que se volviese la vista, sólo se veían nubes sombrías y una semiclaridad siniestra que se podía tomar como precursora de la noche eterna. Era una hora en que las almas más templadas y los ánimos más resueltos se sentían invadidos por la duda y el abatimiento. Se oía a confesores y doctores ilustres proclamar que se acercaba el fin del mundo, y apóstoles infatigables que arrojaban en medio d…