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«Mi visita al centinela dormido» (fragmento) - Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944)

Bien está que sea castigado con pena de muerte. Ya que reposa en su vigilancia tanto sueño de lenta respiración, cuando la vida te alimenta y se perpetúa a través de ti, como en lo profundo de una ensenada ignorada, la palpitación de los mares. Y los templos cerrados con sus riquezas sacerdotales lentamente cosechadas como una miel, tanto sudor y cinceladuras, y piedras acarreadas, y ojos gastados en el juego de las agujas sobre las telas de oro, para hacerlas florecer, y tantos delicados arreglos bajo la invención de las manos piadosas. Y los graneros con provisiones para que el invierno sea fácil de soportar. Y los libros sagrados en los graneros de la sabiduría donde reposa la provisión del hombre. Y los enfermos cuya muerte hago más llevadera, tornándola apacible en medio de la costumbre de los suyos, y casi inadvertida su delegar la herencia. Centinela, centinela, eres el sentido de las murallas que son como una vaina para el cuerpo frágil del poblado, que le impide derrama…

«La gran seduccción» (fragmento) - P. Julio Meinvielle (1905-1973)

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[...] La civilización moderna y los católicos     Este radical cambio[1] operado en la escala social de los valores civilizadores, va a plantar un problema práctico a los católicos, terrible y decisivo. Porque, una de dos, o se mantienen en la verdad católica íntegra, valedera aún como norma de conducta privada y pública y entonces se exponen a ser tachados de reaccionarios, retrógrados, antiprogresistas o antimodernos; o, en cambio, reservando la verdad católica integral a un plano puramente teórico, aceptan como norma práctica de vida, una conciliación de los principios católicos con los modernos, una mixtura, una transacción, una regla de conducta, derivada de una teología alterada o disminuida.     Esto segundo hicieron los clérigos constitucionalistas los días mismos de la Revolución; esto hicieron, con gran despliegue de pensamiento los redactores de l’Avenir, y, sobre todo Lamennais; esto hicieron, en todos los países católicos, los llamados «católicos liberales»; esto cumpliero…

«El tiempo santificado» - Romano Guardini (1885-1968)

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Ante el inicio de un nuevo año que «Decíamos Ayer» desea feliz y santo para todos sus lectores resulta oportuna la meditación de este luminoso pensamiento sobre la utilización del tiempo y su santificación.


   Cada hora del día tiene su tono propio, pero tres de ellas nos contemplan con rostro particularmente claro: la mañana, el anochecer y, entre ambas, el mediodía.

La mañana     Antes que todas las demás horas, resplandece el rostro de la mañana, fuerte y radiantemente. La mañana es comienzo. El misterio del nacimiento se renueva cada mañana. Salimos del sueño, en el cual nuestra vida se ha rejuvenecido y sentimos: ¡yo vivo! Yo soy.    Esta existencia nuevamente vivida se torna oración, se dirige hacia Aquél de quien ella procede. «Dios, Tú me has creado; te doy gracias porque puedo ser, porque puedo vivir. Te doy gracias por todo lo que tengo y soy». La vida nuevamente sentida experimenta su fuerza y urge a la acción. Entonces se vuelve al día que llega y a sus tareas. También es…

«Belén» - Mons. Fulton J. Sheen (1895-1979)

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Junto con la presente publicación «Decíamos ayer...» desea a sus lectores una muy feliz y santa Navidad.

   César Augusto, el mayor burócrata del mundo, se hallaba en su palacio cerca del Tíber. Ante él tenía extendido un mapa en que se veía la siguiente inscripción: Orbis Terrarum, Imperium Romanum. Estaba a punto de decretar un censo del mundo, ya que todas las naciones del mundo civilizado se hallaban sometidas a Roma. No había más que una sola capital en este mundo: Roma; una sola lengua oficial: el latín; un solo gobernante: el césar. La orden partió hacia todas las avanzadas, hacia todos los sátrapas y gobernantes del imperio: todo súbdito romano había de ser empadronado en su propia ciudad. En los confines del imperio, en el pequeño pueblo de Nazaret, unos soldados fijaron en las paredes el bando que ordenaba que todos los habitantes fueran a empadronarse en las ciudades de donde sus familias eran oriundas.     José, el artesano, un oscuro descendiente del gran rey David, tuvo q…

«A un año del martirio de Carlos Alberto Sacheri» - Víctor Eduardo Ordóñez (1932-2005)

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El próximo domingo, 22 de diciembre, se cumplirán 45 años del asesinato de Carlos Alberto Sacheri. En su memoria, «Decíamos ayer...» publica este entrañable recuerdo, escrito con ocasión del primer año de su muerte por quien fue un gran amigo suyo y a modo de glosa de una oración compuesta por Abelardo Pithod, cuyo texto íntegro podrá el lector descargar al pie de la página. Carlos Alberto Sacheri, hermano predilecto, camarada ****** Te han muerto hermano queridísimo Te mataron por lo que eras ****** Y te vas de la vida a la Vida apretando en tu pecho al Cristo que guardabas ¡No! No hay muerte repentina Tú la miraste venir con ojazos buenos ****** como de frente y hace mucho la mirabas
Abelardo Pithod
   El 22 de diciembre se cumplirá el primer aniversario de la muerte por asesinato de Carlos Sacheri.    Hay algo de misterio y de admirable en la muerte de Carlos Sacheri.    El misterio pertenece al Misterio más profundo que rige la lucha entre el bien y el mal, es un misterio religioso, un mister…

«El mensaje social del Evangelio» - Marcel Clément (1921-2005)

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[...] Ascensión y pobreza     Los judíos esperaban, ciertamente, un enviado de Dios. Pero la exégesis legalista de las profecías lo dibujaba con los rasgos de una autoridad sin falla que vendría a hacer reinar la justicia en el mundo en nombre del Señor Yahvé y que provocaría una especie de mutación, de renovación general. Algunos soñaban en un rey guerrero que, a ejemplo de Judas Macabeo, liberaría a los judíos de la ocupación romana. Los más espirituales imaginaban que las demás naciones (los «gentiles») se convertirían al judaísmo. Los más nacionalistas soñaban en una conquista temporal de los otros pueblos. Todos coincidían en esperar que éstos quedarían sometidos a Israel «como escabel bajo los pies de un hombre poderoso».    En este contexto, la labor de Jesús no es fácil. Los propios apóstoles no están exentos de ambiciones políticas. Esperan que Jesús restablezca el Reino... Disputan por las precedencias.     La revelación será, pues, progresiva. En cierto sentido, todo ello s…

«La Inmaculada Concepción» - San John Henry Newman (1801-1890)

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Por «la Inmaculada Concepción» de la Virgen Santísima entendemos esa verdad revelada según la cual María fue concebida en el seno de su madre santa Ana, sin pecado original.   Desde la caída de Adán, toda la humanidad –sus descendientes– son concebidos y nacen en pecado. Mira –dice en el salmo Miserere el autor inspirado–, mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. Este pecado, que nos pertenece a cada uno de nosotros y que es nuestro desde el primer momento de nuestra existencia, es el pecado de incredulidad y desobediencia por el que Adán perdió el paraíso. Nosotros, como hijos de Adán, heredamos las consecuencias de su pecado, y por causa suya perdimos aquella vestidura espiritual de gracia y santidad que el Creador le había dado a él en el momento de crearlo. Todos nosotros hemos sido concebidos y hemos nacido en ese estado de pérdida y desheredamiento; y la forma normal para sacarnos de él es el sacramento del bautismo.
    Pero María no estuvo nunca en ese estado.…

«Carta al Padre Caron» - Carlos de Foucauld (1858-1916)

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Tamanrasset, 9 de junio 1908.     El rincón del Sahara, que yo solo tengo que trabajar, tiene dos mil kilómetros de Norte a Sur, y mil de Este a Oeste, con cien mil musulmanes dispersos por este espacio, sin un cristiano, si no son los militares franceses en todos los grados; estos últimos son poco numerosos; noventa o cien, diseminados en esta extensión; pues en las tropas saharianas sólo los cuadros son franceses; los soldados son indígenas. Yo no he hecho una sola conversión en serio desde hace siete años que estoy aquí; dos bautismos; pero Dios sabe lo que son y serán las almas bautizadas; un niño pequeño, que los Padres Blancos educan –¡Dios sabe lo que será!– y una pobre vieja ciega: ¿qué habrá en esa cabeza y en qué medida su conversión es real? Como conversión en serio, cero, y aún diré alguna cosa más triste, y es que cuanto más voy viendo, más creo que no hay lugar a buscar hacer conversiones aisladas (salvo casos particulares), por el momento, siendo la masa de un nivel tan…

«Literatura desagradable» - P. Leonardo Castellani (1899-1981)

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Como podrá apreciarse de la lectura del artículo que hoy publicamos, y que fuera escrito allá por el año 1953, ha pasado mucha agua bajo el puente, y, para decirlo de un modo más que figurado, «de aquellos polvos, hoy tenemos estos lodos» nauseabundos...


«Hay algo que no anda marchando bien en las máximas
esferas –dice el gran Kai-Lung, de Ernesto Brahama– cuando los hombres  se vuelven mujeres y las mujeres hombres».
Traducido y publicado en Méjico por una compañía estadounidense, se ha difundido recientemente entre nosotros un voluminoso «estudio» (?) sociológico-psicológico-jurídico[1] perteneciente a la desagradable literatura de nuestros días acerca de la sodomía. Este señor del hemisferio norte, que se cubre con un pseudónimo, defiende el vicio contra natura, se ufana de él y reclama para él «la igualdad»… ¿Qué igualdad? ¡Santo cielo! Con gran éxito, la Revolución Francesa predicó al mundo la igualdad; pero nunca jamás la explicó. Se está haciendo necesaria una buena explicación de …