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No se trata de nosotros solamente...
PAUL CLAUDEL (1868-1955)

Este poema es una muestra del sentido inmediato y personal que de la existencia de Dios posee el poeta. En su aleccionante sencillez, es también un ejemplo de la conmovedora familiaridad de Claudel frente a lo eterno: transitoria y perecedera, pero también ella misericordiosa, la criatura sabe apiadarse ante los dolores tan paternalmente asumidos por Dios en su compasión infinita.
(Ainsi donc encore une fois...)
Señor, no se trata de nosotros solamente, se trata de Ti mismo, Dios Eterno. Nosotros que somos padres de pequeñuelos, cuando Tú dices que eres el Padre supremo, ¿Cómo quieres que Te comprendamos, si no de la manera más humilde y más literal, Y, puesto que eres verdaderamente Nuestro Padre, cómo creer que puedas desearnos algún mal? A nosotros que somos padres de pequeñuelos, cuando uno de ellos está enfermo y dolorido, El pan nos parece envenenado y el vino se nos vuelve insípido. Y si ocurre lo que ni siquiera me atrevo a decir Es en nosotros donde el cuerpo y el alma se sepa…

Los Carolingios (fragmento)
GODOFREDO KURTH (1847-1916)

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Frente al lamentable avance y la dolorosa intromisión en lugares santos, del viejo paganismo y de sus ídolos, es bueno recordar la maravillosa y fecunda actuación de la Iglesia y sus misioneros; precisamente en la antigua Germania... 

    La acción del Pontificado, facilitada por el concurso benévolo del poder temporal, coronó la obra civilizadora empezada hacía más de dos siglos en el seno del pueblo franco. El paganismo había sido extirpado definitivamente de aquella nación, y no sobrevivía más que bajo la forma de supersticiones populares que avergüenzan. Los últimos paganos de la Galia habían sido bautizados en la Campina por San Lamberto y en las Ardenas por su sucesor, San Huberto, antes de que Pipino el Breve subiese al trono; por tanto, el cristianismo sólo tenía que conservar y afirmar sus conquistas entre los francos, y podía emplear sus fuerzas renacientes en dilatarse por el exterior.     En primer lugar, había que asegurar la existencia de las cristiandades fundadas entre…

El Senescal y el Rey (fragmento)
JOHN RONALD REUEL TOLKIEN (1892-1973)

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Para tiempos tenebrosamente democráticos, siempre es buen antídoto evocar la figura de una antigua y noble reyecía...


[...]
    Ya todo estaba pronto en la Ciudad; y había un gran concurso de gente, pues la noticia había llegado a todos los ámbitos del Reino de Gondor, desde el Min-Rimon y hasta los Pinnath Gelin y las lejanas costas del mar; y todos aquellos que pudieron hacerlo se apresuraron a encaminarse a la Ciudad. Y la Ciudad se llenó una vez más de mujeres y de niños hermosos que volvían a sus hogares cubiertos de flores, y de Dol Amroth acudieron los tocadores de arpa más virtuosos de todo el país; y hubo tocadores de viola y de flauta y de cuernos de plata; y cantores de voces claras venidos de los valles de Lebennin.    Por fin un día, al caer de la tarde pudieron verse desde lo alto de las murallas los pabellones levantados en el campo, y las luces nocturnas ardieron durante toda aquella noche mientras los hombres esperaban en vela la llegada del alba. Y cuando el sol despu…

Sobre el celibato sacerdotal
SAN JUAN PABLO II (1920-2005 )

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1. En los evangelios, cuando Jesús llamó a sus primeros Apóstoles para convertirlos en «pescadores de hombres» (Mt 4, 19; Mc 1, 17; cf. Lc 5, 10), ellos, «dejándolo todo, le siguieron» (Lc 5, 11; cf. Mt 4, 20.22; Mc 1, 18.20). Un día Pedro mismo recordó ese aspecto de la vocación apostólica, diciendo a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» (Mt 19, 27; Mc 10, 28; cf Lc 18, 28). Jesús, entonces, enumeró todas las renuncias necesarias, «por mí y por el Evangelio» (Mc 10, 29). No se trataba sólo de renunciar a ciertos bienes materiales, como la casa o la hacienda, sino también de separarse de las personas más queridas: «hermanos, hermanas, madre, padre e hijos» –como dicen Mateo y Marcos», y de «mujer, hermanos, padres o hijos» –como dice Lucas (18, 29).     Observamos aquí la diversidad de las vocaciones. Jesús no exigía de todos sus discípulos la renuncia radical a la vida en familia, aunque les exigía a todos el primer lugar en su corazón cuando les decía…

España, catedral del mundo
MARÍA PÍA DE BORBÓN DE PADILLA (1888-1969)

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«La mayor cosa después de la creación del mundo, sacando la Encarnación y muerte del que lo crió, es –al decir de Francisco López de Gomara– el Descubrimiento de las Indias, y así las llaman Nuevo Mundo». Ante un nuevo 12 de octubre, con la presente publicación, «Decíamos ayer...» tributa a España un agradecido homenaje.
 Oíd esta gran verdad: para los que comprendemos el catolicismo tal como nos lo hacen sentir los que a la par de mecer nuestras cunas nos dicen muy quedo: ¡Dios te bendiga!; para los que antes de tener razón ni conciencia de lo exacto, ya hemos recibido en nuestra frente la señal de una cruz; para los que hemos nacido bajo el cielo español, es imposible vivir hondamente la grandeza completa de nuestro yo si ella no está impregnada de esa catolicidad que forma y entrelaza integrando en nosotros mismos a un San Isidoro de Sevilla, príncipe del Imperio Godo, en quien ya se vislumbra el destino de nuestro pueblo, identificado con la fe de Cristo al salvar para la cultura …

La educación perfectiva
PATRICIO H. RANDLE (1927-2016)

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Toda educación supone un sistema de valores; aun aquellas que se jactan de ser más objetivas, ascéticas, liberales y antipaternalistas. Toda educación pone en su mira alguna preferencia que reputa como deseable.     La única diferencia que se puede establecer entre distintas orientaciones educativas, consiste en que unas elevan el punto de mira y se proponen muy altos objetivos, mientras hay otras que se conforman con resultados mucho más modestos. El llamado conductismo, por ejemplo, se limita a aspirar a que el estudiante de hoy sea un buen ciudadano del mañana. O sea, a que se conduzca bien en sociedad, pero desinteresándose de lo que suceda en su fuero interno, como si ese recinto pudiese funcionar como un compartimiento estanco, o como si tratar de despertar en él las mejores aspiraciones constituyese un acto de intrusión en la intimidad sagrada del individuo que, por lo tanto, debe ser dejada a merced de otras influencias del ambiente cultural pero no educada sistemáticame…

Un leproso entre los leprosos
DANIEL-ROPS (Henri Petiot) (1901-1965)

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«Decíamos ayer...» realiza esta publicación en homenaje y reconocimiento a todos aquellos misioneros católicos que, por los más remotos y hostiles sitios del mundo, hacen oblación de sus vidas por la conversión y salvación de las almas.

    En mayo de 1873, en la isla de Maui, en el centro del archipiélago de las Hawai, seis sacerdotes se habían reunido en torno a Monseñor Maigret, Vicario apostólico y viejo pionero de la tarea evangélica en el Pacífico. Todos pertenecían a la congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, que había fundado, ochenta años antes, en pleno terror revolucionario, el Padre Coudrin, y a la que se llamaba ordinariamente Picpuchinos, por el nombre de la calle Picpus, en París, donde se hallaba la casa-madre del instituto. Llevaban, por excepción, en lugar del muy gastado vestido de faena, la sotana blanca, adornada con dos corazones bordados en rojo, que sólo se ponían para las grandes ceremonias. Concluida la consagración de la Iglesia –que era e…

En mi fin está mi principio - 8 de febrero de 1587 (fragmento)
STEFAN ZWEIG (1881-1942)

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Es ésta una magnífica narración del martirio de María Estuardo, Reina de Escocia. Debido a la extensión de su relato, «Decíamos ayer...» pone a disposición del lector el texto completo del respectivo capítulo, que podrá descargarse al pie de la página.


En ma fin est mon commencement, esta sentencia, entonces no del todo comprensible, había bordado María Estuardo, años atrás, en un trabajo de brocado. Ahora, su presagio va a ser verdadero. Sólo su trágica muerte es el auténtico comienzo de su gloria; sólo ella aniquilará, ante los ojos de la posteridad, sus culpas juveniles, iluminará sus faltas. Con previsión y decisión, venía preparándose la sentenciada, desde semanas antes, para esta prueba suprema. Por dos veces había tenido que presenciar siendo reina joven cómo perece un noble bajo el hacha; por tanto, ya desde temprano había hecho la experiencia de que el horror de un acto tan inhumano y sin esperanzas sólo puede ser vencido por medio de una actitud heroica. Todo el mundo y la po…

Construcción de la modernidad
ANÍBAL D'ANGELO RODRÍGUEZ (1927-2015)

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Como hemos dicho, la modernidad es, primero, una de las dos formas culturales de la civilización occidental. Ello no significa olvidar que surgió en un momento determinado y que, en consecuencia, puede servir también para identificar una etapa de nuestra civilización. Y que así como la cristiandad tiene una «prehistoria» (los siglos I a V de nuestra era), un desarrollo (siglos V a X) un apogeo (siglos XI a XIII) y una crisis (siglos XIV a XX)[1], la modernidad recorre también una trayectoria paralela, con una prehistoria (siglos XI a XIII), una transición (siglos XIV a XVII), un desarrollo (siglos XVIII y XIX) y una crisis (siglo XX).
  En efecto, la modernidad como forma cultural comienza a construirse en Occidente en los mismos siglos en que la Cristiandad llega a su apogeo. Está representada, al principio, por un simple «cambio de acento» en los temas a estudiar, un nuevo interés por la naturaleza, apenas uno de esos «aleteos de la mariposa», que a la vuelta de los años se conve…